sábado, 4 de octubre de 2008

Castillo de Castro Caldelas (Ourense)


Historia

Como en el caso de otras importantes villas gallegas, la historia de O Castro Caldelas es en un primer momento la de su castro celta y la de la posterior fortificación superpuesta por encima del primigenio poblamiento. Sobre esta última se levanta el magnífico castillo de finales de la Edad Media, en torno al cual creció la villa actual.
Las primeras referencias que se conocen de esta comarca, con su nombre actual, se remontan al siglo IX. Durante el siglo X la familia Gutier Menéndez se hace con las tierras de Caldelas gracias a las donaciones de los reyes Sancho Ordoñez, Ramiro II y Ossino.
La época medieval fue de gran esplendor. En el siglo XII se convierte en villa de realengo en virtud de los fueros que le conceden Fernando II, Emperador de Galicia, León y Asturias, en 1.172 y Alfonso IX en 1.228.
En el siglo XIV pasa a manos de don Pedro Fernández de Castro por donación del rey Alfonso XI, aunque pronto pasará a manos de los condes de Lemos.
El castillo de Castro Caldelas ha sido testigo de diferentes episodios históricos como las Guerras Irmandiñas, entre las que la tradición oral situa al propio Mariscal Pero Pardo de Cela, así como también del asentamiento de una importante colonia judía, cuyas lápidas funerarias son hoy apreciables en el centro de la villa.
Durante las Revueltas Irmandiñas fue derribada buena parte de la fortaleza, y don Rodrigo Enríquez Osorio, conde de Lemos, la reconstruye a base de aumentar considerablemente los impuestos a los vecinos. Esta situación motiva los pleitos del concello con el conde en la Audiencia de Valladolid, y por fin en 1.534 el rey Carlos I redime el conflicto a favor de los vecinos.
Durante la Edad Moderna la abigarrada fortaleza se convierte en una construcción renacentista con carácter marcadamente palaciego. El último episodio militar que protagoniza el castillo es, en la Guerra de la Independencia, el ataque dirigido por los caldéanos al 15º regimiento de la división del general Marchand, el cual como represalia, mando incendiar la villa y el castillo. En este incendio se perdió importante documentación sobre la historia de la comarca. A partir de 1.794 el señorío de Lemos se incorpora a la casa de Alba a través del XVIII conde de Lemos, Carlos Miguel Fitz-James Stuart. El edificio estuvo habitado hasta el siglo XIX por Sol Stuart, pariente de los Duques de Alba.
Descripción y características

La fortaleza de Castro Caldelas es un buen ejemplo de arquitectura militar y defensiva. En la puerta de uno de los torreones se hace alusión a obras de reconstrucción en el siglo XVI, aunque se conservan zonas indudablemente más antiguas como la torre del Reloj. El amplio patio de armas está flanqueado por cuatro sectores de torres, símbolo de los condes de Lemos. En en edificio pueden verse murallas, troneras, matacanes y barbacanas, así como varios grabados con las armas de los Castro, los Osorio, los Enríquez y la "tau" templaria.
Lo primero que el visitante se encuentra al entrar en esta fortaleza es el patio de armas, desde el que se puede acceder a las distintas dependencias. Por encima y a ambos lados del patio se encuentra el palacio, con sus corredores abalconados que albergan la biblioteca, el museo etnográfico y otros servicios. Al fondo, y centrado en el patio, hay un enorme brocal de pozo y a su lado los restos del antiguo horno.
En el primer piso del palacio, al lado de la torre del Reloj, se encuentran las salas dedicadas a los estudios arquitectónicos de la comarca, en las que pueden verse gráficos y explicaciones con gran detalle sobre la construcción de monasterios, hornos, viviendas, etc.
En la llamanda torre del Reloj, además de poder admirar la antigua maquinaria funcionando, hay algunas piezas etnográficas y unas espectaculares panorámicas desde las ventanas con "faladoiros".Ahora si que empezamos la subida a la parte mas alta del castillo, exceptuando la torre del homenaje, que por su estado no se puede visitar. Desde aquí podemos contemplar toda la distribución del conjunto, el esquema constructivo de las murallas, troneras, matacanes y barbacanas y, por supuesto unas espléndidas vistas de la villa y del entorno.
En el patio sur donde se pueden apreciar restos de torreones, un bonito reloj de sol, otros restos arqueológicos y la espectacular torre del Homenaje.

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