martes, 7 de octubre de 2008

Castillo de Cornago (La Rioja)


El castillo de Cornago está situado sobre un cerro que domina la población. Se trata de una construcción en sillería de caliza gris, de planta rectangular con cuatro torres en los ángulos y dos muros o cercas. Es posible que estos restos de anillos defensivos enlazasen con la cerca de murallas que rodeaban la población de las que tan sólo queda el recuerdo de los nombres de las puertas del “Ortigal” y de “la Manteca”.
El acceso principal al castillo es en arco apuntado al exterior y rebajado al interior. Las torres que flanquean los ángulos son tres circulares, de dimensiones diferentes, y una cuadrada. La torre S-W no ha conservado el coronamiento y actualmente su interior se halla ocupado por una estructura metálica que permite la subida a la segunda planta, accediendo por un vano adintelado desde la primera, mediante una escalera, situada en el interior del recinto. La torre N-W conserva matacanes ornamentales ciegos y aspilleras, así como acceso adintado al adrve, al igual que las otras torres. La S-E. todavía mantiene almenas aspillerazas y una bóveda de piedra. La cuadrada presenta un vano rectangular en su muro N-E. en la zona alta.
El recinto interior conserva en sus muros huellas de la existencia de pisos holladeros, que que se reflejan en dos hileras de mechinales. También , en el muro S-W, se conservan dos vanos rebajados de doble asiento a la altura de una segunda planta, y otro inferior adintelado. El muro N-E conserva desagües. En el patio se conserva una cámara excavada a unos 7 mts. de profundidad, semicircular y con asiento corrido, con acceso escalonado y apertura circular al patio del castillo.
Parece que en algún momento fue utilizada como fogón o silo. Asimismo, se conserva otro pozo o aljibe excavado en el suelo del patio.Los muros han sufrido la apertura de vanos y boquetes, algunas zonas han sido rehechas y otras cegadas con ladrillo y mampuestos. En el 1813 se vació el interior del recinto para utilizarlo como cementerio, sirviendo una torre de osario. Esta función del castillo se mantuvo hasta comienzos de los años 80 del siglo XX, en el que se han efectuado distintas obras de limpieza y restauración.
La historia del castillo de Cornago se relaciona con el linaje de los Luna, de origen aragonés, cuyo señorío se extendió a lo largo de los siglos XIV, XV y XVI, aunque no podemos descartar la posibilidad de la existencia de una fortaleza anterior a la actual, construida por esta familia hacia 1450.El primer señor fue Juan Martínez de Luna y Gotor, hermano de Pedro que será conocido como el “Papa Luna” Benedicto XIII. su sucesor como señor de Cornago, Jubera y Alfaro será su hijo Alvaro Martínez de Luna y Albornoz. Este, según la Crónica de los Reyes de Castilla, vendió todos estos lugares, dejando a su hijo Alvaro de Luna sin herencia.Sin embargo, el año 1420 el rey Juan II le concedió como regalo de bodas Cornago y otros lugares que habían pertenecido a su padre. En 1422 fue nombrado Condestable de Castilla. En 1440 creó el mayorazgo de Cornago y Jubera para su hija natural María de Luna a la que casó con su primo Juan de Luna, hijo de Juan Hurtado de Mendoza.
Durante el señorío de Juan y María de Luna, la villa recibió de Juan II de Castilla un privilegio de exención de tributos en compensación a los servicios prestados y daños sufridos durante las luchas internas que tuvieron lugar en su reinado y por su situación fronteriza con Navarra.
A María de Luna debió suceder en el señorío su hijo Juan de Luna, según se desprende del inventario que su hermano Pedro mandó realizar de los bienes que dejó a su muerte, ocurrida el 11 de enero de 1497 . Este inventario pone de manifiesto la decadencia económica a la que se había visto reducida la casa, obligando a Juan de Luna a empeñar el señorío a su poderoso vecino el conde de Aguilar.
Desde luego, el castillo era morada habitual, donde vivían Juan y Brianda de Luna. Existían dos dormitorios, uno en la torre cuadrada y otro en la torre redonda, donde había una cocina y el escaso armamento, más bien defensivo, de la fortaleza. al pie de esta torre se encontraría la bodega.
La defensa de la puerta podía llevarse a cabo desde la parte superior de las dos torres que flanquean el muro donde se halla y desde la parte superior del mismo adarve. dos saeteras destinadas a la defensa directa, una con un ensanchamiento que permitía una mayor libertad de acción al defensor y colocada en la torre del O. a una altura que corresponde a la parte media de la puerta y otra más pequeña en la torre de la izquierda a la altura de los adarves.
Raro es el castillo medieval, que no tenga realmente o por lo menos en la imaginación del pueblo uno o varios subterráneos o pasillos que lo ponen en comunicación con distintos puntos. El de Cornago no es excepción y hay tradición borrosa de la existencia de uno que comunicaba el castillo con la Casa del señor que se encuentra en medio del pueblo. Otro subterráneo cuya existencia no está tan asegurada por la tradición pero que sin embargo su construcción sería mucho más fácil y de más utilidad comunicaba el castillo con el barranco llamado Borcebil.

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