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miércoles, 8 de octubre de 2008

Castillo de Jarandilla (Cáceres)


También se le conoce como Castillo de Carlos V. Está situado en la localidad de Jarandilla de la Vera, en la parte central de La Vera de Cáceres, muy cerca de Plasencia.
La villa de Jarandilla de La Vera perteneció a la ciudad de Plasencia durante casi toda la Baja Edad Media. Su historia es igual a la de Plasencia: su origen es musulmán y durante el reinado de Alfonso VIII se volvió a fundar. En el año 1311 fue posesión de la Corona y en 1369 fue entregada por Enrique II a los Álvarez de Toledo.
Hay constancia de la realización de obras de fortificación a mediados del siglo XV, lo que suscita la alarma y la reclamación de los Zúñiga de la ciudad de Plasencia, sin embargo las obras siguieron adelante y posibilitaron las construcción del castillo que puede verse en la actualidad, aunque algunos elementos ya se han perdido. La guerra de la Independencia también hizo sus estragos en él.
En el año 1556, Carlos V se alojó en el castillo a la espera de que se concluyera la construcción de su residencia junto al monasterio de Yuste. Aunque del carácter austero del Emperador no habría que esperarse lujo alguno, sí al menos una imagen de nobleza y dignidad, que indudablemente también se proyecta desde este tipo de construcciones.Es curiosa la descripción que hacen del recinto algunos escritores como Gervasio Vela Y Nieto. Comparan el edificio con un lugar paradisíaco lleno de jardines, arboledas y árboles frutales como el limonero. No sólo muestran sus apetitosos frutos, sino que aluden también al sugerente perfume que dejan por las estancias del palacio. También se elogia el gusto decorativo del edificio.
El castillo dibuja una planta de forma rectangular muy simétrica, con un patio en el centro. Contó con un recinto exterior que contribuía a regularizar el terreno circundante. Dentro de este existía un segundo recinto murado más contundente, que estaba flanqueado con cubos y torrecillas redondas en los lienzos y esquinas, como todavía puede verse en el flanco de la parte trasera y, sobre todo, en lo que debió ser la puerta principal de esta barrera, que también se conserva abierta entre dos cubos cilíndricos flanqueantes que aún mantienen importantes recursos defensivos, como las troneras, almenas y adarves que recorren la parte superior y, sobre todo, los restos de un foso que permite suponer que originariamente contaba con un puente levadizo, existiendo ahora otro fijo, de obra.
En el interior está el cuerpo principal del castillo, de forma cuadrangular en torno a un gran patio central, con torres cilíndricas en dos de sus esquinas y prismáticas, de mayor volumen, en las otras dos, todo recorrido en lo alto por una sucesión de canecillos a modo de cornisa, donde pudo sustentarse un posible almenaje en voladizo.El flanco septentrional, entre las dos torres prismáticas, está ocupado por las dependencias más importantes, incluso con un atractivo corredor porticado de dos pisos, todo de estilo gótico, con una estructura especialmente atrevida en el piso alto donde además de un pretil de tracería calada, cuenta con arcos carpaneles muy planos.
En los otros lados también se adosan otros edificios de servicio, aunque aquí las transformaciones han sido mayores.
La torre del homenaje se eleva por encima del resto del edificio. En ella se abren una serie de ventanas que son de reciente construcción, sin embargo, aparecen pocos vanos que den al exterior del edificio. Toda la estructura está rematada en una cornisa amatacanada. La torre del homenaje carece de almenas, nota significativa de este tipo de construcciones defensivas.
En la actualidad el castillo se encuentra en perfecto uso, desarrollando sus funciones como Parador Nacional de Turismo Carlos I, y aunque fueron precisas las correspondientes obras de rehabilitación, ha de decirse que el inmueble reunía condiciones para esta función, lo que reafirma la idea de que cuando a mediados del siglo XV se concibe su construcción se dota al edificio con los recursos castrenses habituales y, al mismo tiempo, con las condiciones, volúmenes y espacios necesarios para el disfrute de una vida acomodada, como si de un palacio se tratara, en esa dualidad castillo-palacio propia de la arquitectura militar desde el siglo XV.
Se encuentra bajo la protección de la Declaración genérica del Decreto de 22 de abril de 1949, y la Ley 16/1985 sobre el Patrimonio Histórico Español.

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