Selección por provincias

LISTADO POR PROVINCIAS
A CORUÑA
ALAVA
ALBACETE
ALICANTE
ALMERIA
ASTURIAS
AVILA
BADAJOZ
BALEARES
BARCELONA
BURGOS
CACERES
CADIZ
CANTABRIA
CASTELLON
CEUTA
CIUDAD REAL
CORDOBA
CUENCA
GERONA
GRANADA
GUALAJARA
GUIPUZCOA
HUELVA
HUESCA
JAEN
LA RIOJA
LAS PALMAS
LEON
LERIDA
LUGO
MADRID
MALAGA
MELILLA
MURCIA
NAVARRA
ORENSE
PALENCIA
PONTEVEDRA
SALAMANCA
SEGOVIA
SEVILLA
SORIA
TARRAGONA
TENERIFE
TERUEL
TOLEDO
VALENCIA
VALLADOLID
VIZCAYA
ZAMORA
ZARAGOZA



domingo, 12 de octubre de 2008

Castillo de la Adrada (Avila)


En lo alto de una colina, y sobre restos de un castillo que fue estancia temporal de Enrique III, Juan II, Enrique IV y Reyes Católicos, se alza hoy este grandioso monumento felizmente restaurado gracias a su cesión al Ayuntamiento de La Adrada por parte de la familia García Moreno, antiguos propietarios del castillo, y al impulso de varias instituciones que lo han transformado en el Centro de Interpretación Histórica del Valle del Tiétar.
Aquel castillo, cuyas ruinas hasta hace bien poco contemplábamos, se debió construir sobre otro más antiguo de origen romano (quizás también sobre un castro celtíbero anterior ) y en donde, según la leyenda el rey Alfonso VI mantuvo un romance con la bellísima princesa Zaida, hija política de Abenabeth, rey de Sevilla, es decir Muhammad Abbad al´Mutamid (1040-1095). La bella dama se casó con el rey castellano, poco antes de conquistar Toledo;se acomodó en la corte castellana, renunció al islamismo, corriendo el riesgo de muerte que tal acción suponía entre los mahometanos, y se bautizó en Burgos con el nombre de Isabel.
Pero,según se relata en el libro Castillos de Segovia y Ávila de Javier Bernad Remon (Ediciones Lancia, 1990), el origen de este castillo, parece provenir de finales del siglo XIV cuando el rey Enrique III concede la villa de Adrada al Condestable Ruy López Dávalos quien debió edificar este castillo de sillería y mampostería granítica aprovechando los restos anteriores o incorporando una iglesia , sirviendo como lugar de esparcimiento de la realeza y nobleza castellana que encontraban en los hermoso valles y montes que le rodean abundante caza, más que para acciones guerreras.
En el siglo siguiente se levantó la torre del homenaje y se construyó un gran cubo artillero para adoptar las defensas al uso, y ya en el siglo XVI, olvidadas y desaparecidas las banderías nobiliarias y los conflictos interiores, el castillo se transformó en palacio renacentista porticado según el uso castellano.
Su posesión pasa a manos de D. Alvaro de Luna, en tiempos del rey Juan II y tras su caída en desgracia y ejecución en 1453 forma parte de los bienes de la corona, hasta que su sucesor Enrique IV lo vuelve a ceder a manos nobiliarias en la persona de su favorito D. Beltrán de la Cueva quien lo mantiene para sí y sus sucesores con el título de marquesado en el siglo XVI. En el XVII pasa a la casa de Montijo familia que lo detenta hasta mediados del siglo XIX en que pasa a la de Alba.

Según se relata en el libro "Castillos y fortalezas de Castilla y León", de Fernando Cobos Guerra y Jose Javier de Castro Fernández, publicado por Edilesa, parece ser que este castillo de La Adrada, junto con el de Arenas de San Pedro y otras posesiones, estuvo en litigio entre Juana Pimentel (la viuda de Álvaro de Luna, conocida como "la triste condesa") y el Marqués de Villena, que se quería casar a la fuerza con su hija María, y tomar posesión de sus tierras. La primera obtuvo la ayuda de Iñigo López de Mendoza (el futuro Marqués de Santillana, más famoso por su obra poética), que se casó primero con María. El rey Enrique IV requisó sus posesiones (incluyendo el castillo de La Adrada) el 10 de abril de 1461, pero Juana se sublevó. Según la crónica: "bastecio e pertrecho e puso gentes de armas de pie e de caballo en las fortalezas de Arenas e el Adrada ... fasiendo movimientos e poniendo mayores bolliçios e escandalos". Al final fue derrotada, y el hijo del Marqués de Villena se casó con su nieta, pero retuvo el castillo de Arenas de San Pedro, mientras que el de La Adrada parece que pasó a poder de los duques de Albuquerque, ya que fue donado por el mismo Enrique IV a D. Beltran de la Cueva (el supuesto padre de "la Beltraneja", según las malas lenguas). Junto con el de Mombeltran (propiedad de la misma familia) controlaba la ruta entre Castilla la Vieja y Toledo.
De este castillo solo quedaban ruinas, pero se ha podido restaurar gracias a la intervención de varios organismos europeos y españoles, con fondos F.E.D.E.R , con las aportaciones y el entusiasmo de La Junta de Castilla y León , La Diputación Provincial de Ávila y el Ayuntamiento de La Adrada .
El resultado final de esta impresionante restauración, ha sido más espectacular de lo que en un principio esperaban quienes participaron en este proyecto, y ahora una vez concluido, nos permite hacernos idea de la importancia que ha podido tener esta fortaleza en la historia de La Adrada.

No hay comentarios: