miércoles, 8 de octubre de 2008

Castillo de La Calahorra (Granada)


En la provincia de Granada el castillo más emblemático es el de La Calahorra que fue mandado construir por Rodrigo de Vivar y Mendoza, hijo de Pedro González de Mendoza, el Gran Cardenal de España. La historia se ha ocupado profusamente de este último personaje, primado de España y consejero personal de Isabel la Católica. Sin embargo, su hijo fue un ilustrado hombre de letras y artes que tuvo el arrojo de construir en una comarca olvidada de la provincia de Granada una de las fortalezas palaciegas más deslumbrantes de cuantas salpican el territorio nacional.

Heredero de las corrientes estéticas que primaban en la Italia del siglo XVI, don Rodrigo heredó de su padre el marquesado del Zenete. El castillo de La Calahorra ocupa la cima de un envalentonado otero desde el que se advierte una impagable vista de Sierra Nevada y el Altiplano granadino. Por fuera la fortaleza es dura e inexpugnable. Nada hace pensar que dentro de sus gruesos muros se erija un soberbio palacio renacentista. Está flanqueada por cuatro torreones cilíndricos que lo esquinan. En su interior todo cambia. El patio señorial es un vivo ejemplo del estilo renacentista. Para construirlo don Rodrigo trajo hasta esta villa al arquitecto Michele Carlone, uno de los más reputados artistas lombardos de la época.

Dominando el altiplano que forma el Marquesado, sobre los pies del castillo se extienden sus casas, mientras que la iglesia de la Asunción, trata de competir con la solera de la fortaleza. Situada en la plaza de la Constitución, es testigo, en las fiestas, del cambio del foro que se convierte por unos días en plaza de toros para celebrar los encierros. El altiplano del Marquesado contrasta con los imponentes "muros" que forman Sierra Nevada. Mientras que, en el centro, el castillo de La Calahorra, forma una singular mezcolanza. Aires morunos que se entrelazan con los más finos y elegantes trazos del Renacimiento italiano.

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