viernes, 3 de octubre de 2008

Castillo de Manzanares (Madrid)


Tradicionalmente se admite que el castillo de Manzanares el Real comenzó a construirse en 1475. Sin embargo, son muchos los autores que dan como fecha más exacta la de 1478, argumentando que don Diego, primer Duque del Infantado, falleció en el antiguo castillo de Manzanares, no llegando a habitar el nuevo, cuya finalización corresponde a su hijo y heredero don Íñigo López, segundo Duque del Infantado.


Según esta hipótesis, en una primera fase constructiva se habría realizado el cuerpo principal con sus cuatro torreones, mientras que en una segunda fase se erigiría el cuerpo oriental. La rapidez de las obras del cuerpo principal es explicada por algunos autores por el aprovechamiento de los materiales de un viejo castillo, del que no quedan apenas escombros, conservando sus muros una altura uniforme, hecho que descarta su abandono.


Durante el siglo XVII la fachada Norte fue alterada con la introducción de ventanales rectangulares. Ya en el año 1914 se comenzó la restauración del castillo, que tras una serie de años, prosiguió en 1964. A partir de esta fecha, el castillo ha conocido distintas reestructuraciones y rehabilitaciones que afectaron, sobre todo, a las dependencias interiores del castillo.Concebido como castillo-palacio, es el mejor conservado de la Comunidad de Madrid.
El castillo consta de un patio porticado, de un sótano y de seis plantas. Tiene 4 torres en sus vértices. El patio es rectangular y tiene dos galerías de arcos conopiales. La galería gótica del primer piso está considerada como la más bella de España.


Actualmente el castillo está reconstruido con arreglo al estilo de la época. Se utiliza para los actos culturales. Revisten sus paredes tapices del siglo XVII. Todo el castillo se puede visitar, con excepción de un pasadizo en la planta baja que hoy es utilizado como almacén. Es interesante, para la historia , recordar que en este castillo, se inició el proceso autonómico de la Comunidad de Madrid el 25 de Junio de 1981.


Don Diego Hurtado de Mendoza y Figueroa (1415 - 1479) era el primer hijo y heredero de Don Iñigo López de Mendoza (primer Marqués de Santillana). Fue, pues, el segundo marqués de Santillana y Conde del Real de Manzanares. Nació en Guadalajara y murió en Manzanares el Real. De mozo su padre le envió a pacificar los valles de las Asturias de Santillana. Enrique IV no se llevaba bien con Diego y aunque primero le expulsara de Guadalajara en 1459, le concedió en 1460 el título de Conde de Saldaña para los primogénitos de su Casa (en pago al apoyo de los Mendoza) volviendo Diego a Guadalajara en 1462. También luchó en la frontera de Granada. Como todos los Mendoza fue primeramente partidario y guardián de la princesa Juana "la Beltraneja", pero tras el nombramiento de su hermano Pedro como Cardenal éste se decantó en 1473 hacia el bando de Isabel y Fernando y Diego siguió la línea marcada por su hermano el Cardenal.En la guerra civil por la sucesión al trono al morir Enrique IV, su actuación, fue agradecida por la Reina. Por ello unió en 1475 al título (y las riquezas) de Marqués de Santillana el de Duque del Infantado, que posteriormente formaría parte de la llamada "Grandeza de España de Primera Clase" y con derecho a permanecer cubierto en presencia del Rey. El título completo es "Duque de las Cinco Villas del Estado del Infantado", destacando entre esas villas las de Alcocer, Salmerón y Valdeolivas. La divisa de los Duques era "Dar es señorío, recibir es servidumbre", indicando que por sus riquezas no necesitaban servir a un señor más alto que ellos para recibir a cambio recompensa alguna. Los Mendoza capitaneados por el duque y el gran Cardenal ayudarían en 1476 a ganar la decisiva batalla de Toro. El duque tuvo posesiones tanto en Castilla como en Aragón, pero su relevancia política no es comparable a la de su hermano Pedro (el Gran Cardenal) y su padre. Mejoró el castillo de Manzanares y las posesiones en Guadalajara capital, y fue devoto del Monasterio de Sopetrán.


Él y sus descendientes eran, en la práctica, los dueños de la ciudad de Guadalajara, aunque no sus Señores, pues la ciudad de Guadalajara era de Realengo. Casó en 1436 con Brianda de Luna, prima del antiguo enemigo de su padre el Condestable D. Alvaro de Luna, con lo que comenzaron a unirse las casas de Mendoza y Luna. Según Hernando del Pulgar era "hombre delgado y alto de cuerpo, de ojos prietos y las facciones del rostro hermosas y bien proporcionado en la compostura de sus miembros ... instruido en las letras latinas y tenía tan buena memoria que pocas cosas se el olvidaban ... aborrecía las mentiras y los mentirosos ...tenía por dicho que en el infortunio relucía la constancia .. tenia el ánimo noble y las entrañas abiertas ... tenia la codicia de haber bienes temporales, como todos los mortales tienen, pero en esto tuvo una singular templanza ... fundó en su villa de Manzanares la fortaleza que esta en ella edificada ... fue asimismo vencido de mujeres y del apetito de los manjares ... murió en edad de setenta y cinco años".

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