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miércoles, 10 de diciembre de 2008

Castillo de Alfajarín (Zaragoza - Aragón)



El castillo de Alfajarín se encuentra sobre una cumbre de los Montes Blancos, junto a la ermita de la Virgen de la Peña, en el término municipal de Alfajarín, en la provincia de Zaragoza, a 15 kilómetros al este de la capital, por la carretera A-2

Historia

El castillo de Alfajarín fue construido en el siglo XI por Aben Alfaje, al que también se le atribuía la construcción de la Aljafería, y que se ha identificado con el rey de la taifa de Zaragoza al-Muqtadir, de la dinastía de los Banú Hud. Su función sería la de vigilancia de la ribera del Ebro y protección de la Zaragoza desde el este.
Con la ocupación de Zaragoza por Alfonso I el Batallador en 1118, Afajarín y su castillo se rindieron al avance cristiano (1119) al igual que todas las poblaciones circundantes.
Poco después volvió a manos musulmanas y en 1131 fue tomado de nuevo por Alfonso I poniendo como tenente a Fortún Galíndez. Tras la batalla de Fraga y la muerte de Alfonso I Batallador, en 1134, volvió a poder de los almorávides, siendo reconquistado definitivamente en 1141, durante el gobierno de Ramón Berenguer IV. Desde entonces el castillo estuvo en el régimen de tenencias hasta 1196. En 1141 su tenencia fue concedida a Rodrigo Abarca, en 1143 fue de Gómez, en 1159 de García Almoravite, y en 1194 de Berenguer de Atienza.
Desde fines del siglo XIII y hasta finales del siglo XIV perteneció a la baronía de los Cornel, a raíz de la donación hecha en 1293 por Jaime II en la persona de Pedro Cornel, capitan general del reino, a cambio de Javierregay y de otras poblaciones.
En torno a 1379, uno de sus descendientes, Luis Cornel, contrajo matrimonio verbal con Doña Brianda de Luna, esposa de Lope Ximénez de Urrea y cuñada de Pedro IV el Ceremonioso, y tuvo un hijo con ella mientras ésta estaba pendiente de la anulación de su matrimonio por no haberse consumado el mismo en más de cuatro años de convivencia. La sentencia final del abad de Montearagón dio la razón a Lope Ximénez de Urrea no anulando el matrimonio y provocando entonces un sangriento enfrentamiento entre los Cornel y los Urrea. Brianda y Luis se habían refugiado mientras tanto en el castillo de Alfajarín. Durante el conflicto los Urrea, que contaron con el apoyo del rey Pedro IV, arrasaron las tierras y propiedades de los Cornel en Nuez, Villafranca, Osera, Letux, Cabañas y Azuer. Finalmente, el rey llamó a Cortes a los contendientes pero Luis Cornel no se presentó y entonces Pedro IV asedio e incendió el castillo de Alfajarín en 1383. En 1391 se anuló por fin el matrimonio de Brianda de Luna y Lope Ximénez de Urrea y los amantes pudieron casarse. No obstante la tradición oral cuenta que tras destruirse el castillo de Alfajarín Luis Cornel fue desterrado y Brianda de Luna encerrada en un monasterio de por vida.
Tras extinguirse la baronía de los Cornel fue comprado por diferentes personajes entre los que se conoce a Juan de Mur en 1437, Juan Coloma, y Miguel Gilbert en 1480. Más tarde fue adquirido por Ramón de Espés, pasando años más tarde a los Alagón, manteniéndose en su posesión hasta la extinción de la dinastía, cuando su hija Ana se unió matrimonialmente al conde de Sástago. Desde entonces el castillo quedó abandonado y su ruina progresa a través de los siglos.

Descripción y características

Su estructura conforma una planta irregular asimilable al pentágono cuyos ejes miden aproximadamente 100 por 60 metros, ocupando un espolón yesoso sobre la ribera del Ebro y defendido por acantilados naturales excepto por los lados norte y este, donde se construyó un foso defensivo para proteger la entrada, con acceso por puente levadizo y defendida por dos torres.Una de las torres contenía la puerta de acceso, de arco apuntado revestido de ladrillo, que estaba situada formando un recodo, y en la actualidad muy deteriorada.
La otra torre destaca por su volumen y pudo ser una adición de los Cornel, pues presenta detalles góticos típicos de su tiempo tales como planta cuadrada, de unos 6 metros de lado, y gran altura. Interiormente se estructuraba en dos plantas superpuestas cubiertas ambas por bóvedas de cañón apuntado, de las que la de la planta baja ha desaparecido. Posee dos puertas y una ventana en arco apuntado situadas en la cara que mira a intramuros.El muro del lado norte es el que mejor se conserva, en él se abre un portillo que lo une a la Torre del Homenaje, vigilado a su vez por un torreón rectangular. En su extremo del este presenta otro torreón pentagonal muy deteriorado. En toda su longitud está defendido por un foso artificial, desde el que se asciende hasta el portillo por escalera excavada en la roca viva.
El muro sur ya ha desaparecido, pues nacía directamente sobre el borde del acantilado siguiendo su contorno, al ser un terreno movedizo falló su cimentación.Fue reforzado en el siglo XIV, cuando se construyó la Torre del Homenaje, situada sobre un espolón del muro oeste. Es de grandes proporciones pero sólo conserva dos paredes de gran espesor y el arranque de una tercera. Su planta es rectangular de 14 por 10 metros, y su obra de tapial árabe con revestimiento de ladrillo macizo hasta media altura. El acceso desde el patio de armas se hacía por una escalera adosada al muro del sur que llevaba hasta una puerta en doble arco, sobre esta pared se abren los huecos de las antiguas ventanas que miran hacia el patio, dos más grandes en la parte baja y otra que iluminaba una planta superior. En la cara contigua, que mira al patio de armas, conserva un ventanal en arco de gran tamaño, que pudo ser puerta, y debajo un orden de tres saeteras, en la parte interior se aprecian restos de la chimenea.En el extenso patio interior quedan las ruinas de lo que pudo ser palacio de los Cornel, apenas compuestos por una serie de paredones informes, además de una cisterna cuadrada y algunas estancias subterráneas abovedadas de gran longitud y buen estado de conservación, están comunicadas por medio de un pasadizo con la vertiente sur.

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