sábado, 20 de diciembre de 2008

Castillo de la Muela - Consuegra

El castillo de Consuegra (Toledo) se compone, en la actualidad, de unas ruinas formidables situadas sobre un campamento romano perteneciente a la población que fundara Trajano. El propio castillo es de planta poligonal; está dotado de unas impresionantes torres en sus ángulos y rodeado por dos circuitos de murallas exteriores, de trazado irregular.
Se llama "la crestería manchega...", forma una loma alargada y desde lo alto, por ambos lados, pueden divisarse los campos que pinta Benjamín Palencia con ocres en diez tonalidades distintas y el verde del trigo que ondea al viento.
Al castillo, para más mancheguía, le dan guardia once molinos de viento, siete de un lado, cuatro del otro; como el castillo parados, como el castillo, inmovilizados en el tiempo.
El castillo está en la línea de lo que muchos años fue frente de batalla con los musulmanes. Frente a sus muros se trabó la fuerte batalla en la que los almorávides vencieron a Alfonso VI como un símbolo nuevo mundo guerrero que traían.
El castillo de Consuegra había formado parte de la dote que la princesa Zaida -luego Isabel- llevó en su matrimonio con Alfonso VI.
Sí, porque en la Reconquista, y contra lo dice la mayoría de libros para niños, los cristianos y los musulmanes, en lugar de guerrear, a menudo, se abrazaban y aun matrimoniaban. Zaida era hija de Mutamid de Sevilla, el rey poeta, el que mezclaba, a la árabe manera, el amor y la guerra."Cuantas noches pasé divirtiéndome a su sombra con mujeres de caderas opulentas y talle extenuado; blancas y morenas que hacían en mi alma el efecto de las espadas refulgentes y las lanzas oscuras."
Quizás era demasiado buen poeta para ser un rey enérgico. La cesión de Zaida al rey cristiano no le sirvió para detener la ambición de este reconquistador, y Mutamid tuvo que llamar en su ayuda a Yusuf el almorávide, el duro, el áspero Yusuf que no entendía nada de poesía. Cuando los rapsodas de la corte sevillana le colmaron de imágenes líricas, el rey le preguntó si los entendía:"No los he entendido, pero sé que piden pan."
El muelle Mutamid ha fracasado contra Alfonso VI. Yusuf toma el relevo y envía sus mejores tropas contra el rey cristiano en Consuegra.
(El castillo a las espaldas, ¡qué buena idea de la estrategia! En caso de derrota quedaba siempre la retirada adentro; lo que no habían podido conseguir las lorigas, los escudos, lo iban a hacer los gruesos muros de piedra.) En la batalla (1097) muere una esperanza de España -o quizás un desengaño-, el único hijo varón del Cid Campeador... Nos quedarán doña Elvira y doña Sol para que nos cuente sus desventuras el anónimo autor del Cantar.
¿Qué hubiera sido de ese hijo del Cid? Más peso... en cualquier escaramuza, todos mirándole, examinándole, "pelea bien, sí, pero no es como su padre, ya quisiera... Sí, en realidad, quizá tuvo suerte cayendo en la batalla:"...mi hijo se quedó muerto solo en mitad de un campo con las grandes palabras por almohada" es el responso de Jimena según Gala...Dejemos de soñar ... El rey Alfonso ha sido derrotado y se mete en la fortaleza. Los almorávides no pueden con ella, se retiran. Tocará a la oleada siguiente, la de los almohades, el dominarla. Y en otro paso de ese rigodón guerrero que es la historia de la Reconquista, será un nuevo rey castellano, Alfonso VII, el que lo recupere definitivamente para el mundo cristiano. La cede a unos hombres mitad monjes y mitad soldados que se llaman los caballeros de la orden de San Juan de Jerusalén. A ellos tocará defender este castillo y estas tierras contra los nuevos ataques de la morisma.
 
Fernando Díaz-Plaja

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