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sábado, 13 de diciembre de 2008

Castillo de Javier (Navarra)


En 1223 el infante Fernando de Aragón entregó al monarca navarro Sancho el Fuerte la villa y fortaleza de Javier, que pasó a formar parte del Reino de Navarra definitivamente.
Su castillo, el Castellar, fue un castro de la Edad del Hierro habitado hasta la alta Edad Media. A finales del siglo X o principios del siglo XI, se le sumó una torre de señales, alrededor de la cual fueron añadiéndose los diferentes cuerpos del castillo mismo.

Este castillo, llamado Echeverría o Exavierre (casa nueva), fue encomendado en 1092 al teniente de Aibar, completándose su construcción en el siglo XIII. Fue centro de señorío de la familia Ladrón, que lo empeñó al monarca Sancho el Fuerte por dos años, a cambio de un préstamo.

Una vez recuperado, fue traspasado al infante Fernando de Aragón, que volvió a empeñarlo por otro préstamo del rey navarro.

En 1237 Teobaldo I lo cedió de por vida al caballero Adán de Sada a cambio de vasallaje. Pasó por otras manos, hasta que el 7 de abril de 1506 nació allí san Francisco Javier, hijo de María de Azpilkueta, hija a su vez de un cabecilla agramontés.

En 1512 el cardenal Cisneros ordenó la demolición de las estructuras militares y defensivas del castillo, debido a la oposición de la familia a la anexión del reino navarro a Castilla.

Se arrasaron los muros exteriores, se rebajaron las torres y se cegaron los fosos con las piedras de almenas y adarves; se inutilizaron los matacanes y saeteras, y se convirtió el castillo en palacio o casa señorial.

A finales del siglo XIX fue objeto de una restauración, corregida a mediados del siglo XX con el objeto de devolverle su antigua fisonomía.

El Castillo de Javier es un entramado arquitectónico construido en piedra perfectamente labrada, colocada y unida para dar una sensación de estructura férrea y compacta. Junto al castillo, se construyó una iglesia neorrománica con la misma piedra que la del castillo, para que no rompiese la armonía del conjunto.

En la actualidad se encuentra restaurado y convertido en la casa-museo de San Francisco Javier desde 1901, pues, anteriormente, había sido desmantelado. Son escasos los castillos que, como este, conserven tan completas sus defensas y todas las estructuras que lo componen.

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