sábado, 20 de diciembre de 2008

Castillo de Molina de Aragón


Sin duda, si hay algo que confiere y da un carácter singular a Molina, es su gran castillo-alcázar medieval, culminado por la característica "Torre de Aragón", símbolo emblemático de esta ciudad.
Levantado sobre un antiguo castro celtibérico y utilizado por los árabes durante su dominio, fue ampliado y fortificado por los señores molineses, los Condes de Lara.
Durante el señorío de Dª Blanca Alfonso, á finales del siglo XIII puede darse por rematada la construcción de este majestuoso castillo, y de la muralla exterior que rodeaba la villa, llamada también "El Cinto". Este recinto exterior constaba de cuatro puertas de acceso: la del "Campo", la actual "Torre del Reloj", la de "La Traición" localizada en el murallón norte y la del "Puente levadizo".
A partir de este enorme recinto exterior, la muralla se fue extendiendo para abarcar la ciudad que progresivamente aumentaba hasta el río Gallo. Aún pueden verse restos de estas antiguas murallas y torreones a la entrada de lo que llaman "El barrio judío", "La puerta Ahogalobos" y "La Torre de Medina", cerca del puente romano.
Doña Blanca también creó un Cabildo de Caballeros que dieron nombre y fama a la villa. denominándose "Molina de los Caballeros". Esta tradición aún pervive hasta nuestros días como la Cofradía del Carmen y desfila cada 16 de Julio con vistosos uniformes medievales, en la llamada procesión de "los cangrejos".
Conserva cuatro torres donde descuella el tono rojizo de sus sillares esquineros: la del "Homenaje", la de "Las Armas" y la de "Los Veladores" a mediodía y "Cubierta" o de "Caballeros" al Norte.

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