sábado, 20 de diciembre de 2008

Castillo de Montjuich


La capital del principado, por su gran área, tuvo para su defensa los castillos del puerto y de la ciudad, las puertas fortificadas (alguna romana, que aún perdura), el Portal Nou, con su puente colgante sobre foso, las murallas con sus baluartes y el viejo y nuevo castillo vizcondal.

Pero su más formidable defensa fue y sigue siendo el castillo de Montjuich, en la cumbre del monte marítimo que se eleva al sudoeste de la ciudad. Vino a suceder, en el siglo XVIII, a una antigua torre, y a aquel castillo, hecho a causa de la guerra con Castilla, sucedió otro más fuerte y seguro. Ocupaba un cuadrilátero de cerca de 100 metros por lado, que fue agrandado durante la guerra de la Independencia. Puede decirse que el verdadero castillo de Montjuich, sucesor de la antigua torre vecina del castillo de los Judíos, del mismo monte, arranca de fines del siglo XVII, inaugurándose con la guerra de Sucesión habida entre don Carlos y don Felipe. Entonces quedó el primitivo castro como reducto interior. Tenía tres baluartes mirando a tierra y una línea o cortina almenada mirando al mar. Al mediar la centuria XVIII, derrocóse el castillo viejo, que tenía poco más de un siglo de existencia, respetándoseuno de sus baluartes, modificando otro y construyéndose dos más, así como las nuevas lunetas de mar y de tierra; se levantaron otras cortinas de murallas, extendiéndose la de la puerta principal a 69 metros de longitud. Hay fosos y valladares, con escarpe y contraescarpe; cisternas, subterráneos, reductos, calabozos, etc. A fines del dicho siglo XVIII estaba artillado con ochenta y seis cañones, distribuidos en la siguiente forma: seis en el baluarte de San Carlos, catorce en el de Santa Amalia, veinte en el de Velasco, diez en las cortinas, nueve en Lengua de Serpiente, cinco en la luneta de mar y ocho en la de tierra, diez en Hornaverch, cuatro en los flancos, etc., más varios obuses y morteros, sumando en totalveinte piezas de artillería.

Resulta, como dice un popular diccionario, un fuerte abaluartado de planta poligonal irregular, con un rebellín y un hornabeque en el frente sudoeste, delante del cual se levanta la obra avanzada denominada Lengua de Serpiente. Se ingresa en el primer recinto del castillo por una puerta con rastrillo, y se sube al segundo recinto por dos rampas abovedadas, después de haber atravesado el puente de entrada. Tiene una plaza porticada, pabellones, habitaciones para el gobernador de la fortaleza y cuartos para la oficialidad; cuarteles, hospital, prisiones, polvorín, depósito de víveres y dos cisternas para agua pluvial. Sobre el terreno del edificio se levanta una torre para señalar (desde el siglo x) embarcaciones a la vista.

La montaña fue fortificada por vez primera en 1640, cuando la sublevación de Cataluña contra Felipe IV. Los catalanes, dueños de la fortaleza, derrotaron al marqués de los Vélez, que la quiso atacar con catorce mil infantes y cuatro mil caballos. En 1651 fueron también vencidas las tropas de Felipe IV ante las defensas de Montjuich.

Cuando la guerra de Sucesión, en 1705, ocupó esta fortaleza el ejército de Felipe V; pero fue desalojado de ella por las tropas del archiduque Carlos de Austria. Al levantarse el sitio de Barcelona fue cuando empezaron las obras del actual castillo. En 1808 se apoderaron traidoramente los franceses de Montjuich, ocupándolo hasta marzo de 1811, en que lo evacuaron, atacados por el general Manso. Finalmente, en 1848, el general Espartero, desde este castillo, bombardeó a Barcelona, sobre la cual arrojó, en trece horas, mil cuatrocientas bombas.

(Datos de "Castillo de España" de Carlos Sarthou)

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