miércoles, 10 de diciembre de 2008

Castillo de Nieva de Cameros (La Rioja)


EI castillo de Nieva de Cameros se levanta sobre un peñasco, en el alto que domina el pueblo por el N-E. Lo que hoy quedan de él son paredes ruinosas de mampostería, con sillería en los esquinazos y algo de sillarejo, de espesores diferentes (0,82 ni. el muro E.; 0,80 m. el muro N; 0,76 m. el muro W.), formando una planta rectangular, irregular, de una torre fuerte.

Tuvo, al menos, dos suelos en su interior, quedando restos de mechinales en los muros E. y N., los huecos de dos pies derechos en este último y algún durmiente empotrado, el más bajo alrededor de 1,40 m. del suelo. Hay dos aspilleras derramadas hacia el interior, con jambas de toba y dinteles de caliza, una al lado E. y otra al S. Al N. hay una tronera labrada en un bloque de toba, cerca del ángulo N-E. El conjunto se halla defendido por una escarpe natural al S. y E., pero debió contar con otras defensas exteriores de las que hoy se adivinan restos en manipostería, varios metros más abajo, que se adaptarían al contorno del cerro en dos niveles distintos, formando una planta irregular, alargada en sentido N-S.

El lugar, como tantos otros de Cameros, debió estar relacionado con la familia de los señores de Cameros. En 1109 se cita un Fortún Ximénez de Nieva. En 1355 y 1556 hay provisiones de Pedro I al merino mayor de Castilla para que se respeten los derechos de Alfonso Téllez de Haro y su hermano Alvar Díaz, hijos de Juan Alfonso de Haro, pues el lugar había sido dado por juro de heredad por Alfonso XI. En 1579 seguía siendo de la familia cuando se ordena que se guarde a Urraca de Guzmán, hija de Inés de Haro, la merced de Nieva. Pero ésta acaba vendiéndolo en 1402, con Torre, Luezas y Arenzana, a Diego López de Zúñiga y Juan de Velasco, de quienes proceden los Condes de Nieva, señores del lugar a partir del siglo XV. A ellos habrá que atribuir lo que queda de tal castillo, pues tiene un vano para arma de fuego, aunque probablemente hubo otro más antiguo aquí.

En la jurisdicción de Nieva están las ruinas del Santuario de Santa María de Castejón que fue donado, en 1151, a la catedral de Calahorra por Sancho el Deseado. Entonces era su tenente Pedro Ximénez, seguramente el mismo señor de Logroño y de los Cameros, de la familia de los Fortuniones, y, en su nombre, Pedro Garcíez de Morcora, que gobernaría la fortaleza que sugiere el topónimo.


Fuente: Castillos en La Rioja

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