Selección por provincias

LISTADO POR PROVINCIAS
A CORUÑA
ALAVA
ALBACETE
ALICANTE
ALMERIA
ASTURIAS
AVILA
BADAJOZ
BALEARES
BARCELONA
BURGOS
CACERES
CADIZ
CANTABRIA
CASTELLON
CEUTA
CIUDAD REAL
CORDOBA
CUENCA
GERONA
GRANADA
GUALAJARA
GUIPUZCOA
HUELVA
HUESCA
JAEN
LA RIOJA
LAS PALMAS
LEON
LERIDA
LUGO
MADRID
MALAGA
MELILLA
MURCIA
NAVARRA
ORENSE
PALENCIA
PONTEVEDRA
SALAMANCA
SEGOVIA
SEVILLA
SORIA
TARRAGONA
TENERIFE
TERUEL
TOLEDO
VALENCIA
VALLADOLID
VIZCAYA
ZAMORA
ZARAGOZA



sábado, 20 de diciembre de 2008

Castilo de Loarre


El castillo de Loarre (Huesca), emplazado sobre un antiguo castro romano (Calagurris Fibularia), fue fundado por el rey Sancho I Ramírez de Aragón sobre una estribación de la sierra de Guara.De planta irregular, con un doble recinto de murallas reforzadas por torres, es el más importante castillo románico de España. Fue residencia de los reyes de Aragón. El mismo Sancho I fundó en su interior un monasterio, para canónigos agustinos, en estilo románico aragonés, perfectamente conservado, y que forma parte del castillo.

El castillo de Loarre es la más importante fortaleza del románico español (siglos XI y XII). Fue residencia de los reyes de Aragón. Ocho torreones hay en Loarre, que pudo ser el Covadonga de la Reconquista catalana de Jaime de Urgel. Había sido romana y mora; la hizo cristiana Sancho el Mayor, hubo en ella monjes y soldados. Pero su huésped más famoso fue un pretendiente sin suerte. Los grandes perdedores de la historia tienen un halo de romanticismo. Así fue Carlos de Viana, el príncipe melancólico. Así fue el gran derrotado del compromiso de Caspe, Jaime de Urgel o Jaime de Aragón como él prefería que le llamasen.
El halo romántico en ese caso se apoya en la razón sentimental de la nacionalidad catalana. Jaime de Urgel era el príncipe indígena, el que correspondía a la familia de raigambre local. Fernando de Antequera llegaba de Castilla; hablaba otra lengua, tenía otras costumbres. En el compromiso de Caspe vieron siempre los historiadores catalanes la gran traición a los ideales patrios, la venta a los intereses castellanos de una tierra catalana y de sus críticas no se salva ni la venerada figura de San Vicente Ferrer, uno de los propulsores de la candidatura fernandina.
Jaime se equivocó a menudo. Llevó mal la campaña "publicitaria", permitió que la muerte de un arzobispo, el de Zaragoza, se atribuyese a sus partidarios; cuando perdió la elección emprendió el peor camino posible: en lugar de desafiarla desde el primer momento como con mayor derecho, dudó, vaciló y por fin prestó pleito homenaje a cambio de casar a su hija con el primogénito del rey Fernando. Apenas firmado el acuerdo, esas malas compañías, esos consejeros que siempre están junto a los poderosos le hablaron de posibles alianzas con extranjeros, como el inglés duque de Clarence que le ayudaría a recuperar un trono injustamente usurpado.
Se había levantado el estandarte de la rebelión y Loarre era su centro. Desde allí se tomaron nuevas fortalezas y se desafió abiertamente a Fernando de Antequera. La ayuda extranjera no se materializó, pero sí la reacción real. Fernando llamó a sus huestes y empezó la campaña...
Desalojado de Loarre, el conde de Urgel fue a encerrarse en otro castillo, el de Balaguer ...Los del rey llevaron grandes bastimentos que se colocaban, castilletes que superaban en altura a las murallas y desde las que se podía disparar dentro de los muros y hacer mucho daño. El conde de Urgel llegó a la desesperación. Por fin pediría a su esposa, tía del rey, que intercediese. La Crónica de Juan II cuenta la triste, humillante escena. Una mujer que intenta ver al rey, el rey que lógicamente se niega al chantaje sentimental y dice que no tiene por qué escuchar su recado, una esposa que a pesar de todo sigue su camino "la cual estaba preñada e iba en andas". El rey por fin la recibió con quejas del marido que había levantado pendón de rebeldía y disparado contra él y los suyos, "¿Pues cómo queréis vos, tía que tales cosas pasen sin escarmiento? Que esto que vos pedís ni es servicio a Dios ni place a Nuestra Señora por reverencia de la cual lo suplicáis." Pero ella siguió de rodillas ante él hasta que consiguió que fuera salva la vida de don Jaime.Y efectivamente salvó la vida, pero no el honor, como en la frase típica de otro rey.
Fernando no podía dejar a un rival tan peligroso en una zona en que tenía tantos partidarios y así le envió prisionero a Castilla, y el conde "cuando vio que le llevaban camino de Castilla se enojó tanto que se dejó caer de una acémila en que lo llevaban tratando de quitarse la vida".
El prisionero fue trasladado al castillo de Urueña; de allí pasó al de Moray, Castro Zorafe en Zamora para terminar su prisión con su vida en el de Játiva, en 1433, tras veinte años de cárcel.
Y concluye el cronista, quizá Alvar García de Santa María que, como vivía de la magnificencia real, tenía que estar siempre a favor de las instituciones: "Gran ejemplo es este al enseñarnos que todos los hombres deben cuidarse de no hacer nada contra su señor, mayormente los grandes que cuando más lo son, son también dignos de represión y más peligrosa es su caída".
Quiso ser Jaime de Aragón en lugar de Jaime de Urgel y acabó siendo Jaime el desdichado.


(Fernando Díaz-Plaja)

No hay comentarios: