Selección por provincias

LISTADO POR PROVINCIAS
A CORUÑA
ALAVA
ALBACETE
ALICANTE
ALMERIA
ASTURIAS
AVILA
BADAJOZ
BALEARES
BARCELONA
BURGOS
CACERES
CADIZ
CANTABRIA
CASTELLON
CEUTA
CIUDAD REAL
CORDOBA
CUENCA
GERONA
GRANADA
GUALAJARA
GUIPUZCOA
HUELVA
HUESCA
JAEN
LA RIOJA
LAS PALMAS
LEON
LERIDA
LUGO
MADRID
MALAGA
MELILLA
MURCIA
NAVARRA
ORENSE
PALENCIA
PONTEVEDRA
SALAMANCA
SEGOVIA
SEVILLA
SORIA
TARRAGONA
TENERIFE
TERUEL
TOLEDO
VALENCIA
VALLADOLID
VIZCAYA
ZAMORA
ZARAGOZA



lunes, 2 de marzo de 2009

Castillo de Calatrava la Vieja


Hay dos Calatravas diferentes, completamente distanciadas geográficamente, aunque relacionadas históricamente, y son el castillo-monasterio de Calatrava la Vieja y el convento-fortaleza de Calatrava la Nueva; ambas en ruinas y declaradas igualmente monumentos nacionales.
De la primera, que tiene más de castillo que de monasterio, nos vamos a ocupar aquí seguidamente; pero de la segunda Calatrava, que tuvo más de convento que de fortaleza, trataremos en otro momento.
Repetimos: no hay que confundir el castillo de Calatrava la Vieja con el de Calatrava la Nueva, sito en la misma provincia, no lejos, pero en distinto término municipal. El primitivo castillo originario de Calatrava, en la margen izquierda del Guadiana, dista una legua de Carrión de Calatrava. Sobre las rocas oretanas de la Mancha destaca esta fusión de templo y de castillo, de gran mérito arqueológico, que, aunque desmoronado ya, se conserva mejor que su congénere de Montesa en tierras de Levante, que quizá perduraría aún si el terremoto de 1748 no hubiera dado con él al traste. El de la Orden de Calatrava sólo en parte ha sido destruido por los hombres y los elementos, y aún se aprecia su figura elíptica y el curso del profundo foso que 1o rodeó tomando aguas del río que lame sus cimientos. Dícese que aprisionó entre sus muros una mezquita, sin otro mérito que el de su obra de fortísima argamasa. Quedan grandes subterráneos para cuadras o cuarteles, depósitos de víveres y municiones y otros servicios. En su frontera aún destaca la románica iglesia de la Orden cruzada, con su gran óculo sobre la puerta, entre dos estriados ventanales, y dividiendo los entrepaños de los mismos, cuatro delgados cubos empotrados en el imafronte, a guisa de columnas murales.
En este templo monacal velaron sus armas los abades de Fitero y fueron enterrados los primeros maestres de la Orden hasta el traslado de sus restos a Calatrava la Nueva. Se conserva también la puerta de arco románico, de toscas dovelas entre pareados torreones de piedra y cuadrada base. Y en los alrededores del castillo, hoy campos de cultivo, los labriegos descubren muchas cimentaciones y antigüedades, fuera de las desmoronadas murallas y truncados cubos. A pesar del lamentable estado de conservación en que se encuentra, aún pueden admirarse en él las bellezas arquitectónicas de su fábrica y la severa elegancia de líneas del templo, que fue construido en la partecentral de la fortaleza mora.

Kalaat-Raawak, que quiere decir «castillo de las ganancias» (o conquistas a los cristianos), lo fundaron los árabes en la margen izquierda del Guadiana. Su nombradía como fortaleza comenzó en las guerras civiles de 742 cuando Ben-Ochoa atravesó con su lanza a Ben-Baxir. Situado entre Córdoba y Toledo, al paso de la España oriental, tuviéronlo los califas como punto estratégico, al ser plaza fronteriza ante los cristianos toledanos, conquistadores de sus castillos. Adalí, el gobernador de Kalaat-Raawak, llegó a inquietar a las huestes de Alfonso VII, matándole a valientes adalides de Escalona, Hita y Mora, hasta que murió, a picas de cristianos, en 1145. Y dos años después, Alfonso V el Magnánimo tomó en buena lid la temida fortaleza mora, convirtiendo en templo cristiano su mezquita, a cargo de los Templarios. Y tras éste, fueron cayendo en poder de los cristianos los castillos comarcanos de Alarcos, Caracuel, Mestanza, Alcudia, Almodóvar y otros. Los Templarios detuvieron diez años los embates de la morisma en Calatrava, hasta que allí, junto al río Fresneda, el emperador expiró, en brazos del arzobispo de Toledo. Y, libre de este enemigo, la morisma descendió de la sierra a la llanura de Calatrava, que desalojaron los Templarios, juzgando inútil su resistencia. Sancho III no hallaba quien defendiese el castillo donde llegó a sentar sus reales Miramamolín, recién venido del Africa, y al ver por allí abierta la frontera de su reino, ofreció Calatrava, en juro de heredad, con sus términos y castillos, al poderoso guerrero que se atreviese a defenderla. Consecuencia de este llamamiento, y por inspiración de un ensueño, al decir de la tradición, dos monjes cistercienses: Raimundo, el abad navarro de Fitero, y Diego Vázquez, antiguo guerrero de Alfonso VII, en las Cortes de Toledo se ofrecieron valerosamente a custodiar el castillo de Calatrava, llevando el primero a sus monjes y el segundo a sus guerreros, para sumar las armas a las oraciones y el sonar de la trompeta al toque de la campana. y así, 20.000 cristianos tomaron la ofensiva, entre corazas y cogullas, como dos ramas hermanas del mismo tronco.

El abad del monasterio de Fitero, que también se había distinguido como valiente guerrero en las huestes del difunto emperador, puso como condición para la defensa de la vieja Calatrava que se le permitiera fundar en ella una nueva religión militar; condición que aceptó el rey, nombrando a frey Raimundo capitán general de Calatrava, con donación territorial de lo prometido y además bastimentos, gentes, dinero, armas y municiones; formalizándose el trato en escritura otorgada en Almazán en enero de 1156. Y así nació, en 1158, la milicia de Calatrava, bajo regla benedictina, que Alejandro III confirmó en Roma en 1164, como también más tarde Gregorio VIII e Inocencio III. La comunidad, en la que figuraban sapientísimos e ilustres varones de elevada alcurnia, adoptó para sí la regla de San Benito y lasconstituciones del Cister. Le fueron concedidas a esta Orden toda suerte de beneficios y preponderancias, y las donaciones hechas a la institución por los monarcas fueron importantísimas.

Pero muerto Raimundo en la segunda mitad del siglo XII (sus restos fueron trasladados, en el xv, a los Bernardos de Toledo), los monjes regresaron a su antiguo claustro de Fitero y los caballeros se erigieron en Orden cruzada independiente del Cister, con sus maestres propios, en milicia permanente contra la morisma en Castilla y Aragón, tomándoles castillos y territorios y fundando casas monacales fortificadas en ellos, con amplia jurisdicción y pleno señorío territorial.
El de Calatrava se extendió desde Sierra Morena a los montes toledanos, hasta la sangrienta derrota de Alarcos (fines del siglo XII), en que los almohades de Aben-Yusef cayeron sobre la vieja Calatrava, cuyos muros, tras obstinada defensa, hubieron de ceder al embate muslimico, salpicados de sangre cristiana. Retirados los caballeros freires a Ciruelos primero y a Salvatierra después (a unas ocho leguas de la perdida Calatrava), se mantuvieron en crítica situación durante más de una década, hasta que hubieron de sucumbirtambién a la superioridad numérica de los árabes, quedando destruido el fuerte a los tres meses de incesante lucha, rindiéndose los heroicos defensores, desfallecidos por la sed y las heridas, y por mandato del rey Alfonso, al no poderles socorrer.

Como reacción al descalabro, germinó en Zorita la heroica cruzada de la Orden de Calatrava, y en su llanura y año 1212 el fragor de cerca de 100.000 combatientes recrudeció, hasta la nueva reconquista de la vieja Calatrava, tan disputada entre moros y cristianos, entregando aquellos a éstos las llaves en 1 de julio y perdonando éstos a aquellos sus vidas, que les segó el califa, por cobardes traidores.

Con Calatrava se cristianizaron Malagón, Caracuel, Salvatierra, Piedrabuena, Benavente, Ciruela, Alhambra y otras fortalezas. Con todos sus antiguos privilegios sentó su pabellón la Orden en Calatrava, otra vez, y en sus reconquistados territorios, y en memoria de sus caídos, fundaron ahora el santuario de sus mártires hermanos sacrificados por la patria y por la fe. Pero en vez de restaurar o reedificar su quebrantada Calatrava la Vieja, fueron a edificar la Nueva en un cerro fronterizo y colateral al de Salvatierra, y desmantelaron aquélla para traérselo todo a ésta y dejar la ermita de los mártires junto a unas históricas ruinas venerandas.

Fáltanos espacio para resumir siquiera la historia militar de aquella Orden caballeresca de Calatrava, complicada o fundida en la historiapoliticomilitar de aquellos turbulentos siglos de la Reconquista hispana, muy interesantes para el abandonado castillo de Calatrava la Vieja.

No hay comentarios: