Selección por provincias

domingo, 2 de agosto de 2009

Castillo del Rey (Santander)


Originalmente debía datar del siglo VIII, con la repoblación de Alfonso I, época en que tenía dos torres. Ha sufrido muchas reformas y nada queda de la obra inicial, los actuales muros apuntan a que se levantó en el siglo XIII, con la concesión del fuero de la villa. Sirvió de defensa inexpugnable contra normandos y vikingos.

Del castillo parte la muralla que rodeaba la antigua ciudadela y de la que aún se conservan las fachadas norte y oeste, así como las puertas que debían atravesar los peregrinos de la ruta costera del Camino de Santiago.

El castillo está restaurado y se ha abierto al público como centro cultural. Acoge exposiciones e incluso un pequeño museo de historia local. Desde aquí se da un interesante repaso a una villa tan insigne como histórica desde que los romanos asentaran aquí su Portus Vereasueca. Se muestran diversos objetos interesantes, como cañones, una ilustración del San Vicente de la Barquera d el medievo, así como diversos objetos procedentes de este periodo ( puñales, manuscritos... ).

Castillo de Alcaudete (Jaén)


Los romanos dieron ya importancia a este castillo, que modernamente apareció cercado de murallas y punteado de elevadas y fuertes torres, de las que aún quedan vestigios en lo alto del cerro, habiendo perdido su antigua opulencia, que fue terror de la morisma. Sus derruidas murallas y truncadas torres, dominando la población y sus alrededores, sólo son ya testimonio de su pasado esplendoroso.

Una inscripción latina confirma su origen romano. En 715 Tarik entró a devastar los campos de Jaén, apoderándose de Alcaudete, como de otros castillos y poblados. Las tribus árabes miraban con codicia esta fortaleza, que se disputaban; y de ella se apoderó Ben Oveidala en 918; pero la recuperó el califa Abderrahmán. Los alcaides de Alcaudete y otros castillos se conjuraron contra su sucesor, proclamando al bisnieto de dicho Abderrahmán en 1016; pero murió en una batalla. A fines del mismo siglo XI lo tomó Alfonso VI; mas se lo quitaron los almorávides. En el siglo XIII conquistó esta plaza, con otras de Andalucía, el ejército castellano tras de varias vicisitudes. Asegurándose luego Alcaudete por los caballeros de Calatrava, a cuyo maestre Gómez Manrique la donó Fernando el Santo; y vuelta a perder, la reconquistó definitivamente dicho monarca en 1245, redoblando las fortificaciones como fronterizas al reino moro de Granada.

Siguieron guarneciéndola los cruzados de Calatrava, quienes murieron defendiendo su castillo en un ataque del rey de Marruecos cuando irrumpió en la comarca. Por asalto lo rescató el rey don Sancho, pasando a cuchillo a los moros africanos que lo detentaban. Y otra vez Muhamad, en 1298, batió el castillo de Alcabdat (Alcaudete). La pérdida del mismo ocasionó la destitución del maestre Garci Lope de Padilla. En 1312 fue conquistado de nuevo por los cristianos del infante castellano don Pedro. Los historiadores árabes dicen que en esta batalla pereció el rey don Fernando IV; y los cristianos aseguran que murió en Martos tres dias después de la toma
de Alcaudete, cuyo señorío se adjudicó a la casa de Córdoba. Los señores de Alcaudete siguieron
batiendo a la morisma andaluza hasta el siglo xv, cosechando laureles.