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domingo, 11 de abril de 2010

Castillo de Belmonte de Campos


No se aprecian en el castillo de Belmonte de Campos diferentes etapas constructivas, siendo toda su traza uniforme y fechada a finales del siglo XV y principios del XVI. Se advierte sin embargo que puede estar inacabado, aunque los restos que hasta nosotros han llegado no nos permiten afirmarlo con seguridad. El castillo de Belmonte de Campos es de los pocos ejemplos de fortalezas castellanas en los que se aprecia una factura uniforme, ya que ha sufrido escasas modificaciones desde su primitiva construcción en el siglo XV.

Su aspecto es el de un castillo gótico completado según los gustos renacentistas. Posee una planta irregular y se eleva sobre una pequeña colina que si bien no tiene gran altura, sí dota a la fortaleza de una gran visibilidad, ya que desde su torre pueden dominarse más de veinte pueblos de los alrededores. Presenta el castillo dos recintos, uno de ellos más elevado y construido en piedra. El patio de armas debió tener en origen una forma cuadrada, aunque hoy en día, y dado el derrumbe de algunos de sus lienzos, no nos es posible saberlo con certeza; el citado patio posee en su interior dos aljibes.

En todo el conjunto llama la atención la torre del homenaje, muy bien conservada y construida con un bello estilo gótico. Tiene 20 metros de altura y una planta cuadrada, estando su remate superior compuesto por cubos circulares en los ángulos, almenas y matacanes. Destaca el balcón que se abre en su muro, del más puro estilo renacentista, de principios del siglo XVI. Posee una repisa de cantería labrada.

Denominada genéricamente como Belmonte de Campos, para distinguirle del castillo conquense del mismo nombre, formó parte junto a Medina de Rioseco, Ampudia y Montealegre de la línea fronteriza que separaba a los reinos de Castilla y León. Durante el reinado de Carlos I el castillo perteneció al mayorazgo de la familia Manuel, siendo don Juan Manuel de Villena su propietario. Tras la guerra de las Comunidades, el castillo fue abandonado por sus moradores que se trasladaron a vivir a la Corte. En 1622 pasó a manos de la familia Manrique poseedora del título de marqueses de Belmonte. Perteneció posteriormente al duque de Nájera y al conde de Oñate.

Estrechamente relacionado con la construcción del castillo de Belmonte de Campos se encuentra don Juan Manuel de Nájera. Hábil e intrigante, como su homónimo castellano del siglo XIV, logró gran renombre en la Corte como favorito del rey consorte Felipe el Hermoso, marido de Juana I, hija de los Reyes Católicos. Premiado por su señor como pocos, fue el primer caballero español en recibir el Toisón de Oro en Bruselas, aunque su carácter, poco amigo de la diplomacia, le llevó a varios enfrentamientos con Fernando el Católico, por el que no sentía ningún aprecio ni respeto. Tras la muerte de Felipe el Hermoso, don Juan Manuel de Nájera se trasladó a Flandes, posiblemente huyendo de la ira del monarca aragonés, al faltarle ahora el apoyo de su señor. En Flandes fue hecho prisionero por orden de la gobernadora doña Margarita de Austria.

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