sábado, 24 de abril de 2010

Palacio de los Zúñiga - Curiel de Duero


El Palacio de los Zúñiga es un palacio fortificado situado en el municipio de Curiel de Duero (Valladolid), Castilla y León, España, que perteneció a la familia Zúñiga.

Palacio de los Zúñiga de Curiel de Duero.La importancia que en su día tuvo la villa de Curiel, tiene su reflejo en la existencia en el tiempo de dos castillos, uno el castillo del llano y, otro, el castillo que se conserva sobre un elevado promontorio Castillo de Curiel de Duero. La planta es rectangular con torres en las esquinas. Actualmente el interior está destruido. Tuvo patio central de columnas ochavadas. La puerta principal es ojival con dovelas de piedras de sillería.

El palacio fue conocido "Palacio de Justicia Mayor" ya que en él se impartía Justicia de la Comunidad de Villa y Tierra de Curiel, hasta la desaparición del Antiguo Régimen después de 1812.

Delante del palacio hubo un Rollo de Justicia, desaparecido del que queda sólo las gradas.

El castillo del llano, del que actualmente queda muy poco, su construcción se acabó en 1410 por Diego López de Estúñiga, fundador de la Casa de Zúñiga. Esta edificación también es conocido como el nombre de Castillo-Palacio de los Zúñiga. Posteriormente perteneció a la casa Ducal de Osuna, que en 1866 lo vendió a Indalecio Martínez Alcubilla. El castillo de Curiel situado en el alto, también fue propiedad de la Casa Zúñiga.

En la segunda década del s. XX sufrió un irreversible deterioro al haber sido expoliado de todo aquello que pudiera tener valor económico, como yeserías y artesonados, de forma que partes del mismo pueden ser vistos en el Museo Arqueológico Nacional de Madrid, en el que se conservan partes de la decoración, en una finca particular de Torrelodones, donde se montó el patio del castillo, en el Alcázar de Segovia, donde se instaló un artesonado, más otro que se localiza en California (EEUU).

En él residieron ilustres presos como fueron los hijos de Pedro I, el marino inglés Conde de Pembroke y don Jaime de Mallorca. Se cuenta que, durante una parte de su época de esplendor, exhibió sobre sus muros las cadenas que rodearon la tienda del caudillo árabe Mirammolín, arrancadas por los caballeros cristianos de la villa que participaron en la batalla de Las Navas de Tolosa.

De su sobria planta rectangular, con grandes torreones en las esquinas y patio central porticado, tan sólo se conserva en la actualidad la fachada flanqueada por dos torreones.

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