miércoles, 12 de mayo de 2010

Castillo de Benal o Benar


El Castillo de Benal o Benar es uno de los primeros con referencia documentada, porque el monarca Don Enrique II de Trastámara concedió a Juan González Bazán el castro de Benal en un documento expedido en Calahorra el 22 de marzo de 1366.

Nueve años después pasa a poder de Diego Fernández Quiñones por testamento de su padre y se le considera como la primera fortaleza patrimonial de los Quiñones.

Su torreón era un prisma trapezoidal con tres plantas con muros de mampostería y argamasa. El recinto amurallado se adapta al coronio del altozano de su emplazamiento y resultaba en forma triangular.

Fue reparado y reconstruido por Don Diego Fernández Quiñones, que entró a saco en La Omaña, a sangre y a fuego, en contra de la oposición de los concejos y obligó a las gentes a trabajar en su castillo con trabajos gratuitos, dándoles pan mohoso y vino avinagrado, multas y sanciones.

Dejó la fortaleza como un fortín inexpugnable y le llamó «Atenar», como si de la acrópolis ateniense se tratara.

Los concejos acudieron al rey Don Juan II, quien extendió una carta ejecutoria a favor de ellos, que se conserva en el Ayuntamiento de Riello.

Aún hoy se recorta al horizonte de La Omaña con majestuosa silueta de viejo castillo lamido en sus cimientos por el río.

Desde 1486 a 1492 hizo oficio de cárcel y fue gobernado por el alcaide Gómez Arias de Rabanal y en 1509 el alcaide se llamaba Cavarcos.

El castillo se reformó en el siglo XVIII, y en el XIX volvió a servir de cárcel de estos concejos de Paredes, Omaña, La Lomba y Riello y el gobierno judicial, pleitos y sentencias se daban en la ermita del Cristo Magdaleno.

A fines del siglo XIX se destruyó el castillo y sus materiales fueron empleados en el pavimento de la carretera. Esta fortaleza ha nominado al poblamiento, que actualmente se llama «El Castillo» del municipio de Vegarienza.

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