lunes, 1 de noviembre de 2010

Castillo de la Atalaya - Villena

Presidiendo la ciudad de Villena se levanta este castillo, cuya estructura y porte nos permite encuadrarlo dentro de las grandes construcciones defensivas que jalonaban el extenso Marquesado de Villena.


Su planta y diseño presenta doble recinto alrededor de la Torre de Homenaje. El exterior, a modo de antemural o barrera, posee un gran perímetro poligonal de muralla con cubos semicirculares y circulares en saliente, y en su flanco N se abre la puerta en recto defendida por dos torreones circulares también en saliente. En el ángulo SO, la cerca se expande a modo de baluarte rectangular o revellín asimétrico de la puerta que da acceso al recinto principal. Toda esta obra está realizada en mampostería trabada con cal.


El recinto principal es rectangular con sendos cubos circulares en saliente en sus extremos, excepto el flanco SE en donde se emplaza la Torre de Homenaje. Al recinto se accede por su cara SO, en donde se abre una gran puerta de arco de medio punto en sillería. Toda la obra se remata con almenas y adarve y el conjunto es de mampostería, chapando el núcleo principial de los muros, que son de tapial. Como elementos defensivos presenta almenas y troneras de cruz.


La gran Torre de Homenaje, de planta cuadrada (14'4 x 14'4 m) y de 25 m de altura, posee cuatro plantas y, como muy bien se aprecia externamente, dos estilos constructivos: el inferior, realizado con la técnica del tapial y el superior rematado, al igual que el resto del conjunto, en mampostería con una cornisa definida por la presencia de ochos escaragüaitas.


El origen islámico de la fortaleza está presente en el cuerpo inferior de la torre, en cuyas dos plantas encontramos sendas joyas de la arquitectura andalusí. Se trata de sus bóvedas de arcos entrecruzados, muy similares a la existente en la torre del castillo de Biar, y que ya estudiara en su día L. Torres Balbás, considerándolas de época almohade. Los mejores paralelos los encontramos en la capilla de la Asunción de las Huelgas de Burgos, en el crucero de la Iglesia de San Millán de Segovia y en la Vera-Cruz de la misma ciudad, en la capilla de Talavera de la Catedral Vieja de Salamanca, etc.; obras todas ellas encuadrables entre fines del siglo XII y principios del siglo XIII.


Esta cronología arquitectónica coincide con las fuentes árabes, las cuales ya mencionan al castillo en el año 1172. El horizonte cronológico se podría completar con la presencia del enlucido de falsa sillería que muestra la torre en sus caras exteriores, decoración característica de las obras de fines del siglo XII, bajo el mandato del tercer califa almohade.


El castillo fue conquistado para el Reino de Aragón en el año 1240 y quedó en manos de la Orden de Calatrava. Con la firma del Tratado de Almizra del año 1244 pasó a la corona castellana engrosando las posesiones del señorío del Infante D. Manuel. En el año 1366 se creó el Marquesado de Villena y el castillo pasó a formar parte de él.


Exceptuando la parte inferior de la torre, toda la construcción existente hoy: antemural con cubos circulares en saliente, ingreso defendido por dos cubos, troneras de cruz en las alturas, el remate de escaragüaitas, etc, corresponde a un mismo momento constructivo atribuible, según los blasones heráldicos existentes en la parte superior de la torre, al segundo marqués de Villena D. Juan Pacheco (1445-1467).

(según Rafael Azur y F.J. Navarro en CASTILLOS DE ALICANTE)

No hay comentarios: