martes, 21 de diciembre de 2010

Castillo de Arcos del Jalón

Como encrucijada de caminos en el valle del río Jalón y paso natural entre Castilla y Aragón, Arcos gozará de una importancia clave en época medieval, que perdurará en menor grado hasta nuestros días. Importancia heredada de su ancestral pasado celta, romano, visigodo, árabe, especialmente árabe, y cristiano, que dejarían su huella en el estirado cerro que domina la ciudad en forma de arruinado castillo.

El castillo, de planta triangular, cuenta con una sólida torre del homenaje adosada a los lienzos de la muralla este, muralla que conserva casi toda su altura al contrario que la occidental, casi desaparecida. El acceso original al recinto se encontraría precisamente situado a la izquierda de esta torre, sobre la que están las armas de los Albornoz y Luna. El recinto, que contaba al parecer con un gran aljibe, hoy se encuentra cubierto y explanado.


La torre es casi cuadrada, según el Corpus de castillos medievales de Castilla de 12,8 x 12,6 metros y unos 16 metros de altura, con gruesos muros de dos metros. Disponía de acceso en alto, en lo que hoy es un derrumbado y gigantesco hueco, que junto con dos minúsculas saeteras son los únicos huecos que dispone al exterior, lo que la confiere su apariencia de solidez. Aparenta haber sido más alta, a juzgar por el escalonamiento exterior a la altura de una imposta y por estar totalmente desmochada. El interior muestra los restos de un arco para el apoyo de las vigas de madera. Las esquinas están realizadas en sillar.


Destaca especialmente el hecho de que la fábrica de toda la construcción es de mampostería con hileras (verdugadas) de ladrillo al más puro estilo morisco. Y no es por casualidad. En Arcos, como sucedería en todo el valle del Jalón, se asentaba una importante población morisca de costumbres muy arraigadas. Todos sarracenos menos el alcalde... escribiría en 1495 el viajero Jerónimo Münzen. La Inquisición de Cuenca levantó tan sólo en Arcos y Deza más de un tercio del total de sus procesos archivados contra moriscos.


Lucas y Blasco describieron hallazgos de cerámicas campaniformes del eneolítico-bronce en las prospecciones de 1979 y 1980.


Discurre por el valle la importante calzada romana correspondiente a la número 24 del Itinerario de Antonino, desde Emérita (Mérida) a Caesaraugusta (Zaragoza), que en la provincia pasa por Ocilis (Medinaceli), Arcóbriga (Arcos de Jalón) y las proximidades de Montuenga de Soria.


Aunque se supone castillo del siglo XIV, su primitiva traza e importancia en la época de dominación árabe hace pensar en un origen anterior. Es indudable su importancia para el control del acceso a Aragón por el valle del Jalón junto con los castillos de Montuenga de Soria, Somaén, Jubera y la propia Medinaceli en la provincia de Soria, y que con seguridad contarían con un abundante conjunto de atalayas como la probable de Aguilar de Montuenga.


Su primer propietario conocido es Fernán Gómez de Albornoz y Luna, en tiempos de Alfonso XI. Pedro I el Cruel tomará la villa en 1358 como consecuencia del apoyo prestado por la familia Albornoz a la causa del Trastámara. Sería objeto de disputas entre castellanos y aragoneses durante las guerras de la Raya. Tiempo después sus descendientes venderán Arcos a Juan Duque. Su esposa, Sancha de Rojas, lo hereda tras la muerte de éste, entroncando poco después con el apellido Manrique. Herederos de este linaje venderán de nuevo Arcos, en 1440, al procurador de Luis de la Cerda, conde de Medinaceli, casa a la que pertenecerá hasta el siglo XIX.


Madoz, en 1850, hace una extensa referencia al castillo de Arcos de Medinaceli cuando escribe "...Sobre el cerro que domina la villa por el lado oeste, subsisten los muros de un antiguo castillo, propiedad del Excmo. Sr. duque de Medinaceli, que fue alcaide del mismo, conservándose aun sus cuatro fuertes muros algo desmoronados; su entrada principal debió ser por la parte del norte; y en la del sur hay todavia un torreon muy sólido, parte de piedra blanca y parte de cal y canto, sin escalera, pisos ni divisiones, en el que se ve un arco de grande dimension ..."


La despoblación que sufre gran parte de la provincia llegará a Arcos de Jalón de la mano del mismo que lo hizo crecer hasta el tercer cuarto del siglo XX, cuando RENFE abandonó parte de sus instalaciones. Pese a todo, Arcos de Jalón sigue siendo uno de los focos de economía de la provincia con sus más de 1400 habitantes censados. A más de 90 kilómetros de la capital, su ámbito de influencia está centrado en las vías de comunicación entre las castillas y Aragón a través de la N-II de Madrid a Barcelona.


(Foto y texto de la Web de "Castillos de Soria")

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