jueves, 19 de enero de 2012

Castillo de Cornatel

Castillo roquero que se avista desde la carretera que va de Ponferrada a Orense, recortándose y sus ruinas sobre un promontorio en el abismo, que le hacía inexpugnable.


Un castillo del siglo XIII, lleno de leyenda y misterio, de aspecto soberbio e imponente por la tajadura tan enorme de su peñasco de asentamiento.


Hay un collado de fácil acceso hasta él, con carretera asfaltada, aunque haya que trepar por la peña que le sirve de escabel para llegar a su meseta interior. Es muy grande el recinto, con perfiles irregulares.


Por la banda meridional corre un muro y sobre el precipicio surgen varios cuerpos del edificio que se utilizaron como viviendas.


La obra es de mampostería de pizarra, con todos los maltrechos arcos redondeados. Sus emblemas cuadrados entrelazados con rosa y estrella ostentaron el poder de los Templarios.


Perteneció a los condes de Lemos y marqueses de Villafranca, como cabeza de merindad. Allí buscaron refugio, en 1483, la viuda e hija de Don Pedro Álvarez Osorio, en los disturbios que se promovieron por su herencia.


Las cruentas batallas que se relatan en la obra «El Señor de Bembibre», entre los Templarios y el conde de Lemos, donde intervinieron guerreros cabreirenses, le llenan de poesía y de misterio.


Más allá, en Borrenes, aún circulan leyendas sobre el trasgo, y en el cercano lago de Carucedo sale la ondina Carisia a buscar requiebro de amores la noche de San Juan.


(foto y texto de "Castillos de León)

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