sábado, 4 de agosto de 2012

Castillo de Peracense

El castillo de Peracense es una impresionante fortaleza colgada sobre un apartado risco de la sierra Menera. Fue ya ocupado desde finales de la Edad del Bronce, habitándose de nuevo en la época islámica durante los siglos X y XI, pero es en la Edad Media y en los inicios de la Edad Moderna, cuando se acrecienta su importancia militar, ya que en el siglo XIV jugó un relevante papel en las guerras castellano-aragonesas por su posición limítrofe entre los dos reinos.


Acoplado a las formas de la roca, forma un conjunto de gran armonía en su entorno natural, y un excepcional mirador sobre las planadas del Jiloca Medio y sus bellas formas geológicas, además de convertirse en un excepcional balcón para la observación de la arquitectura popular de la villa, en la que predomina el uso de la peculiar piedra de rodeno.


Recientemente restaurado, destaca su muralla, reforzada por tres torreones rectangulares, donde subsisten saeteras y bastantes almenas. La fortaleza es de planta cuadrada irregular, dividida en tres recintos que ocupan unos 4.000 metros cuadrados. En el interior del recinto, se encuentra la plaza de armas, donde se pueden observar una especie de nichos que debieron utilizarse para almacenar víveres y para que los guerreros se resguardasen del frío. De la torre del homenaje, sólo se ha conservado la pared frontal.


Asimismo se han encontrado diversos hallazgos arqueológicos, en las excavaciones que se han llevado a cabo paralelamente a la restauración del castillo, así como los restos de una cantera en el interior del recinto exterior, la cual se utilizaba para la extracción de obleas circulares de piedra de rodeno, que eran utilizadas como piedras de molino.

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