Selección por provincias

lunes, 22 de octubre de 2012

Castillo de Santa Croce - Albarracín

Historia:
El castillo medieval de Santa Croce se asienta sobre un promontorio rocoso, y domina parte del valle y ejercía la defensa avanzada de Albarracín.
El castillo está situado en el término municipal de Albarracín, concretamente en el kilómetro 24 de la carretera A-1512, entre Gea de Albarracín y la propia localidad de Albarracín. Sobre su atractivo emplazamiento, en un peñasco aislado, todavía subsisten las ruinas de lo que fuera este castillo, vigilante del río Guadalaviar y sus frondosos pinares.
Su existencia data de la época del señorío de los Azagras. Posteriormente perteneció a una rama familiar de los Heredia, sufriendo en 1469 un asedio por parte de la Diputación del Reino.
Descripción:
Tiene planta irregular, forzada por el terreno, la cual mide unos 40 metros por 22. Destaca un muro almenado, adosado a un torreón rectangular en cuyo interior puede apreciarse una bóveda de medio cañón. La puerta del castillo es adintelada y está protegida por un torreón cilíndrico. Dicha puerta está precedida por una barrera que discurre entre las rocas.
Todo el edificio, aunque ha perdido sus detalles decorativos es de mampostería y sus orígenes datan del siglo XV.

(texto y foto: Castillos de Aragón)

Castillo de Autares

Vega de Valcarce, que en un tiempo se denominó Valcárcere y Valcárcer, queda al pie de dos empinados cerros desde los que sendos castillos la guardan.
Al uno le llaman Autares o Castro Veiga, que es el castillo de Santa María de Auctares, según documento de 17 de noviembre de 1072, en que Don Alfonso VI y su hermana Doña Urraca suprimen el portazgo que se cobraba a todos los transeúntes en el castillo de Santa María de Auctares, en el puerto de Valcarce, entre los ríos Burbia y Valbone, porque son peregrinos que van a rezar a San Jacobo, y no tienen otra protección que Dios y el Rey.
Su cumbre sólo ofrece hoy reductos de tierra y fosos con aspecto de castro primitivo.

jueves, 18 de octubre de 2012

Castillo de Olite

El Palacio de los Reyes de Navarra de Olite o Palacio Real o Castillo de Olite es una construcción de carácter cortesano y militar construido durantes los siglos XIII y XIV en la localidad de Olite. Fue una de las sedes de la Corte del Reino de Navarra a partir del reinado de Carlos III "El Noble".
Historia
Fue Carlos III "El Noble" quien en el siglo XV comenzó la ampliación del anterior castillo, dando lugar al Palacio de los Reyes de Navarra. Aunque casi todos lo llaman "castillo", lo correcto es referirse a él como "palacio", ya que se trata de una construcción con carácter cortesano, donde los aspectos residenciales prevalecieron sobre los militares (defensa).
Uno de sus principales encantos es el aparente desorden de su diseño. Esto se debe a que su construcción nunca se afrontó como un proyecto "de conjunto", debiéndose el resultado final a las continuas obras de ampliación y reformas que se sucedieron durante siglos, aunque la mayor parte de las obras se realizaron entre finales del siglo XIV y principios del siglo XV. El entonces rey de Navarra, Carlos III "El Noble", decidió convertir el palacio existente en sede real permanente y dotarla de todo el ornamento propio de éstas. El conjunto formado por sus estancias, jardines y fosos, rodeados por las altas murallas y rematados por las numerosas torres, le confieren una espectacular y mágica silueta.
En su época, llegó a ser considerado como uno de los más bellos de Europa. En él podremos diferenciar claramente dos recintos: el Palacio Viejo, convertido en Parador Nacional de Turismo, y el Palacio Nuevo. Tras la invasión de Navarra en 1512 por parte de la Corona de Castilla y la de Aragón unificadas, comenzó el deterioro del palacio, ya que sólo fue utilizado por los virreyes como residencia esporádica. El estado de abandono en el que quedó inmerso el palacio hizo que éste fuera deteriorándose progresivamente. Este proceso culminó con el incendio ordenado por el guerrillero Espoz y Mina durante la Guerra de la Independencia Española (1813), ante el temor de que en él se fortificaran las tropas francesas de Napoleón.
El estado actual del edificio es fruto de una restauración tras convocatoria de un concurso en 1923 por parte de la Diputación Foral de Navarra que ganaron los arquitectos José y Javier Yárnoz y que se iniciaron en 1937. Todavía ésta no ha concluído ya que esta compleja labor trata de recuperar la estructura original del palacio, distinguiendo entre lo que se corresponde con el edificio original, y lo que se debe a su restauración. Sin embargo, la riquísima decoración interior que revestía sus muros se ha perdido para siempre, al igual que los jardines exteriores que lo rodeaban.
El castillo de Olite fue elegido como la primera maravilla medieval de España, celebrada por la revista medieval, por motivo de su 4º aniversario, estando por delante de maravillas de la talla de Monasterio de Meira, Catedral de Santiago de Compostela, Alhambra de Granada, San Pedro de la Nave, San Millán de la Cogolla y Monasterio de Poblet.

miércoles, 17 de octubre de 2012

Castillo de Portillo

En 1255 Alfonso X de Castilla dona la villa de Portillo con su alfoz al concejo de Valladolid, pero durante las revueltas de la minoría de edad de Alfonso XI será disputada por los dos tutores: D. Juan Manuel y el Infante Felipe, llegando éste a tomar la villa por las armas; no mencionando la Crónica la existencia de castillo alguno, como tampoco aparece en la confirmación de la donación que obtiene Valladolid de Alfonso XI en 1352. Pese a los derechos reconocidos a los vallisoletanos en 1339 la incluirá el rey entre las villas dadas a su hijo el infante Tello. Confiscada en la guerra civil, que enfrenta a su hermano Enrique contra su hermanastro Pedro I, pasará momentáneamente a manos de Fernando de Castro. Con la victoria de Enrique II, el infante Tello recupera sus posesiones pudiendo ser el constructor del primer castillo de Portillo pues, tras su testamento de 1370 en que dona la villa a sus cuatro hijos mancomunadamente, Enrique II ordena en 1371 que sea sólo uno de ellos el que reciba la villa y la “fortaleza” de Portillo.
En 1378 Enrique II entrega Portillo a su propio hijo, el duque de Medina Sidonia. Al morir éste en 1404 la villa y su tierra revierten a la Corona castellana, formando parte en 1409 de la dote de la infanta Maria -hija de Enrique III- que la vende en 1415 a su hermano Juan II de Castilla. Durante su reinado será entregada a Diego Gómez de Sandoval, Ruy Díaz de Mendoza, Álvaro de Luna y a su hijo, el infante Alfonso. Enrique IV retendrá la fortaleza de 1454 a 1464 elevando la torre y construyendo un hermoso cuerpo palacial. Será Rodrigo Alonso Pimentel, Conde de Benavente, el que reciba el castillo en 1465 y lo mantendrá en su poder cambiando, Conde y castillo, varias veces de bando en las complejas guerras civiles castellanas (1466-1479). En los años 70 construirá el Conde la barrera con sus fosos, el patio actual y un profundo pozo con escaleras y salas subterráneas perimetrales. Durante la guerra de Secesión con Portugal albergaba el archivo de los condes traído del castillo de Benavente. En la actualidad pertenece a la Universidad de Valladolid por una donación de D. Pío del Río Hortega.

UNA POSESION MUY DISPUTADA

Durante el reinado de Juan II de castilla existieron dos fracciones enfrentadas; una, la del Rey con Álvaro de Luna y otra, la de los Infantes de Aragón. El castillo de Portillo será recompensa o prisión para uno y otro bando, según la cambiante suerte de la guerra. En 1423 el Rey entrega la villa y su castillo de Portillo a Diego Gómez de Sandoval que en 1429 se alza en armas en Peñafiel apoyando a los Infantes por lo que Juan II le confisca todas sus villas y le declara “desobediente y rebelde”, refugiándose en Aragón.
En 1436 los dos bandos llegan a un acuerdo aunque Juan II de Castilla impone que Sandoval no pueda entrar en el reino sin su permiso expreso y aunque, dos años mas tarde, puede regresar a Castilla, el 11 de septiembre de 1438 el Rey había donado Portillo a Ruy Díaz de Mendoza.
La situación es favorable al Rey y Álvaro de Luna hasta 1441 en que Juan II es hecho prisionero en Medina del Campo por los Infantes de Aragón. Entonces se anulan las donaciones posteriores al 1 de septiembre de 1438 por lo que Diego Gómez de Sandoval recupera el dominio sobre Portillo, donde es encarcelado el propio Rey.
Sin embargo Juan II lograra escaparse y hacer frente a los infantes en la batalla de Olmedo -1445- en la que vence, cayendo prisionero esta vez Sandoval.
Al año siguiente es perdonado y recupera sus posesiones hasta 1448 en que Álvaro de Luna, harto de las intromisiones de los Infantes de Aragón, da un golpe de Estado y encarcela a varios de los cabecillas en Portillo. Diego Gómez de Sandoval logra huir a Aragón, donde morirá,
D. Álvaro de Luna logrará la donación del castillo por Juan II. En 1453 cae, a su vez, en desgracia y es encarcelado en Portillo por orden real hasta su ejecución. Juan II lo entrega nuevamente a Ruy Díaz de Mendoza que lo disfruta brevemente por cuanto el Rey en su testamento -1454- lo lega a su hijo el Infante Alfonso. Sin embargo el testamento lo incumplirá el heredero de la corona, Enrique I, que retiene la villa hasta 1464 cuando la liga de nobles le obliga a reconocer a su hermano Alfonso como heredero y a restituir todas las villas que le dono su padre.
Pasa Portillo por tanto a Alfonso pero al año siguiente (1465) empieza la guerra entre los dos hermanos y el Infante Alfonso entrega Portillo a su partidario Rodrigo Pimentel, Conde de Benavente. El Pimentel, conocedor sin duda de la historia reciente adopta una singular estrategia para conservar el castillo, “adaptándose a los cambios de la historia”. Así en 1468 cambia de bando logrando que Enrique IV también le haga la donación de la villa.
Acabada la guerra tras la muerte del Infante, el rey confirma la donación -1471- y permite su inclusión en el mayorazgo del Conde de Benavente, que realiza importantes obras en el castillo y en otras fortalezas estratégicas como Villalba. Apoya al rey hasta su muerte en contra de las pretensiones de los príncipes Isabel y Fernando, pero al morirse Enrique IV -1474- vuelve a cambiar de bando siguiendo el partido de los Reyes Católicos, en contra de la princesa heredera Juana y su marido Alfonso de Portugal. Durante esta guerra, Portillo será entregada –y ocupada- por los portugueses en 1475 como trueque por el rescate del Conde de Benavente que estaba preso, recuperándolo posteriormente por orden de Fernando el Católico, y asegurando así definitivamente su titulo de propiedad sobre el mismo.
El castillo de Portillo, pese a ser modelo de la escuela de Valladolid, es fruto de las sucesivas etapas constructivas que lo enriquecerán a lo largo de casi 150 años. La parte mas antigua, toda la planta del recinto interior corresponde a finales del siglo XIV posiblemente al Infante Tello, con sus arcos apuntados, sus bóvedas góticas sobre arcos fajones y su curiosa torre en forma de D en una de las esquinas.
La primera reforma importante acerca, sin embargo, al edificio a la imagen del castillo-palacio vallisoletano; se eleva la torre con una gran sala abovedaba, se construye el cuerpo palacial adosado a la fachada, y entre el cuerpo y la torre se deja un patillo de entrada con las puertas desenfiladas que protegían la entrada.
Poco después se continúa la obra elevando un piso el cuerpo palacial, esta vez con distintos canteros pero con los mismos escudos en los frentes de las ventanas. Los escudos fueron atribuidos primeramente a los Mendoza y después a Diego de Sandoval y Maria Ladró de Pallars, pero la fecha de esté matrimonio (1447) no parece coincidir ni con una posesión suficientemente dilatada como para construir el castillo de Portillo por los Sandoval (se lo confiscan definitivamente en 1448) ni con los detalles de las garitas y troneras del castillo, que lo relacionan con los constructores de Ampudia y Villalonso, construidos después de 1450. Tampoco se ha podido documentar este blasón como el de la segunda mujer de Sandoval. La fecha mas razonable –desde el punto de vista estadístico- para su construcción, coincide con la posesión de Enrique IV (1454-1464) y los escudos bien pueden ser sus armas personales. La banda, de su padre Juan II, y el partido de Aragon y lebreles de su madre Maria hija del rey de Aragón, Fernando de Antequera, que al igual que los otros Infantes de Aragón tomará el escudo de su padre (partido de Aragón y Castilla) sustituyendo Castilla por las armas particulares de cada infante.
En los años 70 del siglo XV el Conde de Benavente inicia importantes obras en el castillo, construyendo la barrera exterior rodeada de profundos fosos chapados de piedra, reformando el patio palacial en la que se sustituyen las galerías del primitivo palacio de Enrique IV y construyendo un impresionante pozo de casi 35 metros de profundidad. Refuerza de esta forma la condición militar de un edificio que había tenido carácter palacial hasta ese momento y escasas cualidades defensivas (cuando hacia 1452 Álvaro de Luna “acordó que su tesoro se debía llevar a aquella fortaleza, le replico Gonzalo Cachón diciéndole que aquella no era fortaleza para ello; que no tenia agua, ni estaba abastecida.”)
(Autores: Fernando Cobos Guerra y José Javier de Castro Fernandez)

sábado, 13 de octubre de 2012

Castillo de Polop

Por la carretera comarcal Benidorm-Callosa de Sarriá y sobre un promontorio rocoso al Norte de la villa de Polop de la Marina, en el lugar donde se ubica el antiguo cementerio de la localidad, se encuentran los restos constructivos de lo que en su día fue el castillo.
Se trata de un recinto doble poligonal de reducidas dimensiones levantado en tapial sobre hiladas de mampostería caliza, en disposición de cremallera, donde se alternan lienzos de la muralla con cubos de planta rectangular. También aparecen cubos semicirculares levantados en mampostería adosados a la muralla, fruto de las actuaciones realizadas después de la conquista cristiana con el objeto de ser la cabeza de la Baronía de Polop durante los siglos posteriores.
Del primer recinto, que serviría de antemural, quedan muy pocos restos, sobre todo en el sector S del cerro, al haber sido acondicionado el acceso al cerro para el cementerio. Por otra parte, al O del cerro se localizan los restos de un aljibe, de planta trapezoidal construido en tapial y enlucido con mortero de cal de tonalidad blanquecina que, junto a los restos de una torre de planta cuadrangular y levantada en tapial sobre mampostería, se integran como parte de los restos del antiguo cementerio. Según los últimos trabajos, la torre pudo ser el germen sobre el que se edificó el recinto islámico, tal y como nos ha llegado. Por otra parte, las evidencias proporcionadas por la arqueología han descubierto en el interior del recinto superior una trama de estancias, pavimentadas con mortero de cal, adosadas a la muralla de planta rectangular construidas en mampostería y vertebradas por una calle que corre paralela a la muralla.
El castillo de Polop se levantó a principios del siglo XII y después de la conquista se mantuvo como parte de los territorios cedidos por el Rey Jaime I a familiares del caudillo musulmán Al-Azraq, hasta que en 1271 fue cedido al caballero Bertrán de Bellpuig, pasando en 1277 a formar parte del Señorío de Bernat de Sarriá, señor de Callosa.
Posteriormente y mediante carta testamentaria, el castillo y su alfoz pasó a poder del Infante D. Pedro hasta que, ya bien entrado el siglo XV, queda en manos de D. Diego Fajardo, iniciándose el periodo de esplendor de la Baronía de Polop durante los siglos XVI-XVIII hasta que ya en pleno siglo XIX la última propietaria, la Condesa de Montealegre, lo cede al Ayuntamiento para que se construya el cementerio. En la actualidad, el castillo se encuentra en total abandono previendo, en el futuro, la realización de un proyecto de restauración.

(según Rafael Azaur y Francisco J. Navarro en CASTILLOS DE ALICANTE)