martes, 23 de julio de 2013

Torre de Tamames

Desmochada, aislada de la villa aledaña y engullida por la arboleda y la orla de setos arbustivos que la circundan, la torre de Tamames nos ofrece interesantes vestigios arqueológicos - que algunos historiadores han catalogado como visigodos -, en algunos materiales reaprovechados de obra anterior de naturaleza no bien conocida.

Reseña histórica
No disponemos de reseñas documentales que puedan orientarnos acerca del origen de este sobrio torreón fortificado. La desaparición del remate superior de la torre ha privado a los historiadores de la posibilidad de contar con un importante elemento de interpretación para arriesgar un pronóstico fiable sobre su datación, que en todo caso no parece ser anterior al siglo XIV. Las referencias del catastro del Marqués de la Ensenada, extractadas por el tratadista Pinilla González, nos indican que perteneció a Don Francisco Godínez de Paz.


Características arquitectónicas
Los restos del edificio que han llegado hasta nosotros se reducen a un sobrio torreón de planta rectangular. Su emplazamiento, en una llanura hundida aledaña a la población, y la instalación del vano de ingreso a ras de suelo no facilitan la estrategia defensiva. Se nutre su fábrica de mampostería granítica, que se refuerza, en puntos estratégicos, con sillería de tosca talla. La torre disponía de estancias separadas en tres alturas. El elemento más interesante del conjunto es, sin ninguna duda, la misteriosa puerta de acceso. Se conforma con sendas pilastras o jambas monolíticas que soportan imponentes ménsulas de granito bermejizo. Sirven de soporte a un dintel decorado con singulares motivos ornamentales, entre los que se perciben con rotunda claridad una torre almenada, una roseta de espuela , una cruz patada y un relieve de billetas. Encima del llamativo dintel encontraremos un sillar alargado también profusamente decorado. No parece que pueda dudarse de que se trata de elementos reaprovechados, cuya datación resulta dificultosa   Algún historiador ha aventurado un  pronóstico de adscripción visigoda para alguno de los componentes del llamativo conjunto,
mientras otros retrasan la factura del dintel hasta el siglo XIII.


Estado de conservación
Es de propiedad particular. La parte que ha resistido el paso de los siglos se encuentra aparentemente consolidada.


(Los castillos y fortalezas de Castilla y León - Carlos M. Martín Jiménez)

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