lunes, 3 de marzo de 2014

Castillo de Castilnovo

En la soledad de una llanada tapizada de campos de cultivo y retazos forestales, carente de cualidades estratégicas, esta soberbia muestra de arquitectura militar manifiesta una filiación típicamente mudejar, con el inequívoco aire palaciego que confiere a los edificios militares la proliferación de ventanales y balcones.
Reseña histórica
La parquedad de las fuentes históricas impide recomponer los orígenes de este magnífico edificio militar. La realización acodada de la entrada y la disposición de las torres sirven a los expertos para pronosticar que la fecha del inicio de su construcción debe situarse entre comienzos del siglo XIV y los primeros años de la siguiente centuria. Don Alvaro de Luna contribuyó decisivamente, a partir de 1439, a la formación de la actual estampa del edificio con el impulso de importantes obras en el ángulo suroriental. El marqués de Villena y Juan de Stúñiga preceden a los Fernández de Velasco en la titularidad del castillo, que -al igual que el edificio de Pedraza- servirá como presidio de los hijos del rey francés Francisco I tras la batalla de Pavía.

Características arquitectónicas
La cronología de las obras es compleja. La parte sustancial de su estructura responde a obras emprendidas entre los siglos XIV y XV. Don Alvaro de Luna parece ser el impulsor de la construcción de dos torreones y un lienzo de refuerzo, así como de algunas instalaciones interiores. Ladrillo, mampuesto y ripio son los componentes fundamentales de su fábrica. El tratadista Cooper distingue en el conjunto dos unidades estructurales bien diferenciadas. La primera se caracteriza por su composición a base de mampostería con encintado de ladrillo -equiparable a la que don Alvaro de Luna utiliza para decorar su castillo de Escalona, mientras que la segunda se distingue por el empleo de troneras de "bola y cruz" . Su planimetría nos desvela un diseño irregular de forma trapezoidal. En los ángulos de uno de los muros se elevan dos contundentes cubos. Un tercero, más estilizado, se intercala entre ambos. Dos torres cuadradas y una trapezoidal completan el conjunto de resaltes del esbelto edificio, cuya vocación de verticalidad es rasgo característico de su muy acusada personalidad. La profusión de ventanas geminadas -algunas con doble arco de herradura e Incrustadas en el muro con simulación de alfiz- embellecen de manera muy notable el conjunto. Muy hermosos son, también, los balcones amatacanados que cuelgan, sobre contundentes ménsulas, del torreón principal.

Estado de conservación
Ha sido restaurado íntegramente. Pertenece a los marqueses de Quintanar y es gestionado por la Asociación Cultural Hispano-Mexicana. Cuenta con museo y destina sus dependencias a diferentes actividades, que incluyen el alojamiento de visitantes.


(Los castillos y fortalezas de Castilla y León - Carlos M. Martín Jiménez)

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