viernes, 7 de marzo de 2014

Castillo de Ledesma

Cuenta Ledesma con amplia tradición histórica, de la que restan como vestigios ancestrales un puente y unos baños de origen romano. Tras los avatares de la invasión musulmana del siglo VIII y la posterior repoblación por la monarquía leonesa, la villa fue recobrando paulatinamente su antiguo esplendor, hasta conseguir un entorno urbano en el que podemos paladear magníficas esencias de su rica historia.
Reseña histórica
Las primeras obras de fortificación de Ledesma datan de los tiempos de su repoblación, acaecida a mediados del siglo XII bajo el impulso delmonarca leonés Fernando II. Debió, entonces, construirse una tosca muralla defensiva de la que aún restan algunos fragmentos. Sirvió de base para la edificación posterior del castillo. En la decimotercera centuria encontramos la plaza de Ledesma bajo dominio del infante de Castilla Don Pedro, hijo de Alfonso X. La villa pasa por sucesivas manos, hasta llegar a la titularidad de Don Alvaro de Luna en 1445. Tras el ajusticiamiento de quien fuera valido real la villa retorna a la corona. Hacia 1462 Enrique IV dona Ledesma y su conjunto fortificado a don Beltrán de la Cueva. Los Reyes Católicos confirmaron, pocos años después, la donación. La fortaleza permanecerá al menos durante tres siglos en poder del linaje del presunto padre de Juana la Beltraneja.

Características arquitectónicas
El recinto externo del castillo se configuró mediante la construcción de un muro que cerraba un espacio angular de la muralla construida en tiempos de la repoblación. Los archivos históricos municipales han conservado planos del castillo que nos permiten recomponer su estado anterior a la pérdida múltiple de elementos arquitectónicos que ha sufrido. Con la posible finalidad de aislar el castillo de los tramos contiguos de muralla se construyeron dos torreones semicirculares en los extremos del muro de cierre, en cuyo tramo medio se encontraba la entrada principal, abierta en una torre cuadrada flanqueada por cubos. Estos componentes arquitectónicos -hoy desaparecidos- debieron rematarse en los primeros años del siglo XIV. Las obras de remodelación realizadas en la fachada meridional, consistentes en la consolidación del recinto y la instalación de dos torres -una pentagonal de buena sillería y otra troncocónica compuesta con sillarejo- son de incierta datación. Los expertos las sitúan entre la segunda mitad del siglo XV y primeros años del siglo XVI. En todo caso, la heterogeneidad estilística de ambos torreones nos indica que estas adiciones no responden a un único proceso de reforma sino a la sucesión de varios proyectos. Tampoco ha llegado hasta nosotros la torre del homenaje, de planta rectangular, que se construyó en el interior del recinto.

Estado de conservación
Los restos que han llegado hasta nuestros días han sido afianzados, por lo que muestra aspecto de "ruina consolidada". Es de propiedad municipal y se integra en un parque público.


(Los castillos y fortalezas de Castilla y León - Carlos M. Martín Jiménez)

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