lunes, 3 de marzo de 2014

Murallas y fortaleza de Fernán González - Sepúlveda

Tras su conversión en cabecera de Comunidad de Villa y Tierra, Sepúlveda registra un esplendor que lleva a la villa a reunir en su solar más de una veintena de templos, acreditando condición de población tolerante donde convivieron armónicamente musulmanes y gentes de las denominadas religiones del Libro.
Reseña histórica
El origen de la fortificación de la villa entronca con el episodio de la repoblación, que de manera escalonada afecta a las localidades de la Extremadura castellana y leonesa. Tras la victoria de Simancas -año 939- el Rey leonés Ramiro II extiende el dominio de las huestes de tradición hispana hasta el límite del Duero, y sienta las bases para el avance de las tropas cristianas hacia confines más meridionales. El conde castelIano Fernán González lidera las tropas que toman Sepúlveda, arrebatando la villa a sus alcaides musulmanes, cuyos nombres -Abubad y Abismen- nos facilita el cronista Diego de Colmenares. Garci Fernández, hijo del conde castellano que conquistó la población, se ve obligado a retroceder en el año 984, ante el avance implacable del caudillo del califato cordobés Ibn Abi Amir, más conocido por su sobrenombre de Almanzor -Al-Mansur bi-llah, que viene a significar "victorioso por Allah". Habrá que esperar hasta 1010 para asistirá la definitiva
recuperación de Sepúlveda para Castilla. Sancho García, nieto de Fernán González, toma la ciudad para convertirla en eje de la línea de repoblación cristiana al sur del Duero.

Características arquitectónicas
Del milenario castillo, cuya construcción se atribuye a Fernán González, apenas queda un fragmento de fachada, compuesto con mampostería, en el que se intercalan tres estilizados cubos. Tan escasos vestigios se nos muestran camuflados tras una fachada que en el siglo XVII se adosó al conjunto, y desfigurados por la instalación de una espadaña de tipología neoclásica sobre el cubo central. Cuentan los cronistas que las ventanas abiertas en el tramo superior del lienzo superviviente tenían por finalidad posibilitar al clero una discreta vía de contacto visual con las fiestas populares. Mejor suerte ha deparado el transcurso del tiempo al recinto amurallado, que aún conserva cuatro de las siete puertas que tuvo la muralla -conocidas con los nombres de Azogue, Postiguillo, Guerrilla, Fuerza, Portillo, Duruelo y del Río-.

Estado de conservación
Apenas permanece en pie algún muro del castillo, camuflado entre edificaciones adosadas, y algunas puertas de la ciudad. El sabor medieval que destilan las calles de Sepúlveda justifica, sin embargo y de manera inobjetable, la visita a la villa.


(Los castillos y fortalezas de Castilla la Vieja - Carlos M. Martín Jiménez)

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