lunes, 14 de abril de 2014

Castillo de Fuente el Sol

La villa de Fuente el Sol formaría parte de esa nómina inagotable de minúsculas localidades castellanas y leonesas cuya existencia pasa inadvertida de no ser por un evento histórico que confirió a la villa algún motivo de notoriedad. Fernando I de Aragón premió la fidelidad de su camarero Alvaro de Ávila donándole la villa de Fuente el Sol en el año 1413. Su hijo Alvaro de Bracamonte recibe la villa por vía testamentaria y, tras emparentar con la poderosa familia Álvarez de Toledo, decide construir el castillo que constituye la más importante aportación de Fuente el Sol al patrimonio histórico regional.
Reseña histórica
La construcción del castillo debió ser impulsada, en torno a 1470, por Alvaro de Bracamonte. Este singular personaje - que tomó apellido materno, no obstante ser hijo de Alvaro de Ávila - ostentaba el cargo de Regidor de las cercanas e importantes localidades de Medina del Campo y Arévalo, circunstancia de la que se valió para exigir a sus vecinos la aportación forzosa de mano de obra. De la cuestión financiera se encargó, según indican los historiadores, la familia cognaticia.

Características arquitectónicas
La simplicidad elevada a su máxima expresión define la idea que inspiró la planificación de este castillo. Muestra planta rectangular rematada con cubos angulares, que se sustituyen en uno de los extremos por torre del homenaje. Su diseño sigue, aunque la pobreza de sus materiales constructivos y el decrecimiento de sus proporciones originales dificulten esta apreciación, la pauta de los castillos de la Escuela de Valladolid del siglo XV. La torre del homenaje debió alcanzar una altura muy superior a la que en la actualidad nos muestra. La rapiña de materiales que padeció el edificio hizo desaparecer las estancias del piso superior. También los muros han sufrido importante merma de proporciones. Su fábrica se nutre fundamentalmente de sillarejo informe de pobre calidad. Sólo los refuerzos angulares de la torre del homenaje se componen con sólida sillería. El tránsito entre la torre y el patio de armas se verifica a través de un vano encintado con arco conopial. El conjunto se protegía con foso, una de cuyas partes fue tallada sobre roca.

Estado de conservación
Tanto la torre del homenaje como los muros han sufrido expolios de materiales que han reducido el conjunto a una especie de miniatura de fortificación militar, en perjuicio de su aspecto original. El recinto interno acabó convirtiéndose en cementerio municipal. El evidente desmochamiento de su torre del homenaje - de propiedad particular - y los pobres materiales constructivos confieren al conjunto un aspecto semirruinoso.


(Los castillos y fortalezas de Castilla y León - Carlos M. Martín Jiménez)

No hay comentarios: