sábado, 12 de julio de 2014

Castillo de Calatrava la Nueva

Tomar la CR-512 hacia el sur desde Ciudad Real durante 40 km antes de girar a la derecha por la CR-504. Tras 6 km, desviarse a la derecha hasta el castillo. Este camino fue creado por Felipe II en 1560 para facilitar el acceso al castillo.

Tras la batalla de Alarcos en 1195, la Orden de Calatrava perdió su cuartel, la ciudad fortificada de Calatrava la Vieja (ver esta entrada). Los caballeros se establecieron primero en el castillo de Ciruelos y luego, en 1198, en el de Salvatierra, pero perdió el último a manos de los almohades en 1210. Se trasladaron entonces al castillo de Zorita. Sin embargo, tras la victoria castellana en Las Navas de Tolosa, en 1212, y el abandono definitivo de Calatrava la Vieja en 1216, la actual fortaleza de Calatrava la Nueva se convirtió en el cuartel de la Orden. Como la Orden de Calatrava fue fundara por Raimundo, abad de la casa cisterciense de Fitero, combinó prácticas monásticas y militares más fuertemente que cualquier otra. Así un castillo como el de Calatrava combinó las características de fortaleza y monasterio de una forma única, como puede verse en sus ruinas.
En un impresionante lugar, este poderoso y bien conservado castillo data de dos periodos: el siglo XIII y el siglo XV. Tiene una doble muralla, con un tercer muro oriental. En la muralla interior hay diferentes estructuras. La característica más impresionante de todo el complejo es la gran fortaleza o torreón. Bajo ella, en el lado norte, está la iglesia, al este los edificios monásticos y, al oeste, el Campo de los Mártires. Éste fue el cementerio de la Orden, y tomó su nombre de la presencia de reliquias de aquellos hermanos de la Orden que fueron masacrados en Calatrava la Vieja cuando cayó ante los almohades en 1195. Por orden del octavo gran maestre, Martín Fernández de Quintana, sus restos fueron trasladados, junto con los de los siete grandes maestres anteriores de la Orden, a este lugar en 1217. Al sur, a través del patio, están los restos de las habitaciones de los invitados y otras construcciones domésticas.
La iglesia (con el techo restaurado), que presenta un aspecto fortificado, se construyó a principios del siglo xm y es típica de la austera arquitectura cisterciense, pero con un rosetón sobre la puer-ta occidental, insertado durante el reinado de los Reyes Católicos (1474-1504), cuando se reconstruyó el castillo. Es un edificio de tres naves que termina en un ábside con capillas paralelas a ambos lados. Al norte de la iglesia hay una serie de capillas funerarias de forma irregular, construidas por varios maestres. Al sur, una puerta comunica con el claustro, ahora en ruinas, que, gracias a un escudo con las armas del último maestre, se sabe que fue reconstruid; a finales del siglo xv. Al sur del claustro estaba la cocina y el refectorio, que también se restauró a finales del siglo xv. Al este de^ claustro estaba el campanario del monasterio-fortaleza, la Torre de Vela, trapezoidal. En el piso bajo se hallaba la sala capitular de ¡j Orden, donde los caballeros se reunían bajo la presidencia del maestre. Sobre ésta estaba la biblioteca. Fuera, al sureste del claustro, y junto al refectorio, estaba el patio del locutorio. Este últim: edificio (entre el patio y la muralla exterior), con vistas orientadas hacia el sur y bancos de piedra entre las murallas, fue el único lugar fuera de la sala capitular donde los miembros de la Orden podían hablar, e incluso este privilegio no se ganaba hasta cuatro año? después de la admisión. Al sur del locutorio están los dormitorios de los caballeros, ahora en ruinas.
El torreón está construido sobre roca, en el centro de un patic interior, es más alto que los edificios circundantes y se accede a Calatrava la Vieja el por una escalinata desde el piso bajo. Aquí hay una entrada inferior abierta al patio central. Los cuartos del maestre y el vestíbulo principal del torreón estaban en el primer piso, a los que se accedía por una escalera desde el patio. En el piso superior estaba el archivo, en una habitación construida enteramente sin madera para evitar los incendios. Una cisterna, bajo el dormitorio del maestre, proveía al torreón de un aprovisionamiento independiente de agua.


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