jueves, 3 de julio de 2014

Palacio de los López de Salazar - Torme

Un indigno abandono ha hecho presa en un palacio fortificado cuyo aspecto exterior fue cuidado con esmero por sus edificadores. Cuando la luz del atardecer bruñe su fachada principal el edificio se envuelve en una aureola extraordinariamente sugestiva.

Reseña histórica
El edificio es conocido como Palacio de los López de Salazar, a quienes se atribuye su construcción. Los tratadistas diferencian dos partes autónomas en el conjunto, y alguno ha propuesto fechas del siglo XV para la construcción de la casa y del siglo siguiente para la torre. A vista de profano resulta difícil comprender el ensamblamiento de ambas edificaciones con arreglo a la cronología propuesta, pues da la sensación de que la casa se apoyó sobre la torre.


Características arquitectónicas
Ha sido definido como palacio renacentista. Consta de torre - provista de esbelto cubo angular - y casa fuerte adosada. Para su construcción se empleó mampostería de lajas de piedra y componentes de pobre calidad. El edificio de mayor elevación presenta una mejor calidad de materiales. Los ángulos y el marco de puertas y ventanas se afinan con empleo de buena sillería. El acceso al edificio de menor altura se verica través de puerta de arco levemente apuntado que se forma con enormes dovelas de cantería bien cuidada. Los atractivos más destacados del conjunto residen en la ornamentación de los ventanales. El vano que se abre en el frente del edificio bajo hace descansar un curioso arco conopial sobre dos columnillas. Un discreto vierteaguas protege la heráldica instalada por los titulares del palacio. La torre dispone de puerta de entrada a nivel del suelo y dos ventanas muy adornadas, especialmente la inferior, que se flanquea con columnillas y se colma
de alhajamiento de medallones y otros motivos ornamentales. Ha perdido el almenado con que debía coronarse.


Estado de conservación
Resulta doloroso comprobar el estado de abandono en que ha quedado sumido el edificio. La ruina que hizo presa en su interior amenaza, también, su bella compostura externa.


(Los castillos y fortalezas de Castilla y León - Carlos M. Martín Jiménez)

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