Selección por provincias

viernes, 31 de octubre de 2014

Castillo de El Carpio

Localización
El castillo de El Carpio se encuentra en la localidad de Carpio Bernardo, término municipal de Villagonzalo de Tormes, provincia de Salamanca.

Historia
El castillo actual fue construido en el siglo XII sobre otro castillo anterior del que se tienen referencias escritas del siglo IX.
De este castillo se dice que fue solar del héroe del romancero Bernardo del Carpio. Alfonso X el Sabio habla en su Crónica general de España de la fundación de esta antigua fortaleza por el guerrero Bernardo del Carpio:" ...llegó a un otero que es a tres leguas de Salamanca, arremetió con su caballo e subió en somo del otero, entró a toda prisa e vio toda aquella tierra tan fermosa e complida de todas las cosas que son menester al omne, e fizo en aquel lugar un castillo muy fuerte e muy bueno e púsolo nombre Carpio, et allí adelante llamaron a él Bernardo del Carpio..."

Estado de conservación - En ruinas.
Propiedad - Es de propiedad particular.
Visitas - El acceso es libre.

(MonumentalNet)

Castillo de la Villeta o de Locubin

Es posible que Locubín tuviese algún tipo de cerco o de muro. En 1698, cuando se reintegra a Alcalá, aparece la mención de la “Puerta de la Villa” quizá perteneciente al recinto murado.
Durante la Edad Media fue más importante el valor fronterizo del castillo que el de la villa a la que dio nombre. Fue conquistado definitivamente por Alfonso XI en 1341. De planta circular, conserva parte de la muralla noroeste, pero no la que fuera impresionante torre cilíndrica, la Torre del Homenaje, que ya estaba en estado ruinoso y fue derribada por el viento a finales del siglo XVI.

Comentario - Es el nombre que recibe el área del antiguo recinto fortificado de Castillo de Locubín y del que apenas quedan restos, conservándose algunos muros y restos de torres. Hay constancia de la presencia del castillo de la Villeta desde la llegada de los musulmanes, llegando a contar con dos puertas, la plaza de armas y la torre del Homenaje, abatida por el viento en 1593 debido a su mal estado.

jueves, 30 de octubre de 2014

Castillo de Bubierca

El castillo de Bubierca vigilaba un meandro del Jalón desde lo alto de un espolón rocoso, en cuyas laderas se apiña el caserío. Como muchos otros de la zona, éste castillo fue conquistado por el Cid durante su exilio en el 1071, volviendo a manos musulmanas poco después. Fue definitivamente conquistado por Alfonso I en 1120 poco después de la caída de Calatayud. Fue entregado por el monarca a la orden Militia Christi, fundada por él mismo para defender la frontera sur de su reino. En 1134 ésta orden se unió a la del Temple. Dos siglos después, en 1362, Bubierca y su castillo cayó en poder de los castellanos aunque pronto volvió a manos aragonesas.
El castillo, al perder importancia, en el siglo XV fue transformado en ermita bajo la advocación de la Virgen de la Esperanza y la torre adquirió la función de campanario. Hoy en día, la ermita está en proceso de restauración y de la torre quedan escasos restos debido a un reciente derrumbamiento. La torre era de planta cuadrada, construida en tapial y de unos 5 metros de lado, presentando unos contrafuertes en el lado que da a la ladera.

Castillo de Foncastín - Rueda

El Castillo de Foncastín se encuentra en la localidad que le da su nombre, perteneciente al municipio de Rueda en la provincia de Valladolid.
Data del siglo XV y en la actualidad apenas quedan algunos restos.
Junto el antiguo pueblo, pasaba una cañada real, que aún sigue vigente aunque no transitada, razón por la cual estaba construido el castillo de Foncastín, que da nombre a la población, para cobrar los aranceles y tener tropas de reserva, coetáneo del Castillo de la Mota

domingo, 26 de octubre de 2014

Muralla de Vertavillo

La muralla de Vertavillo se encuentra en la localidad del mismo nombre, provincia de Palencia, comunidad de Castilla y León, (España).
Esta villa fue repoblada y su muralla construida después de la reconquista de esta zona, a finales del siglo IX. La muralla fue ampliada varias veces y lo que se conserva hoy podría datar del siglo XIV, aunque la Puerta del Postigo debió ser de época posterior.
En 1139 Vertavillo era lugar de realengo del rey Alfonso VII, quien lo cedió posteriormente a la condesa doña Urraca Fernández a cambio de otras propiedades. En 1352 la población era behetría de don Ruy González de Castañeda y después volvió a ser realengo de forma casi ininterrumpida. En 1537 Carlos I concede a Vertavillo el título de villa, liberándola de este modo de la jurisdicción de Baltanás. Por este motivo se erigió un rollo renacentista frente a la puerta del Postigo, conformando ambos un hermoso conjunto monumental.
El trazado de esta muralla puede seguirse observando la disposición de la actual población. Los escasos muros que sobreviven de ella no tienen un gran grosor, por lo que la defensa de la villa se debió basar más en las numerosas aspilleras de la muralla y en su ubicación elevada sobre un cerro.
La muralla de Vertavillo tuvo cuatro puertas orientadas en la dirección de cada uno de los puntos cardinales: la de San Miguel, la de las Eras, la de Castro y la del Postigo, de las cuales sólo se conservan las dos últimas. Ambas son de sillería; la de Castro es de arco ligeramente apuntado, y la del Postigo presenta un sencillo arco de medio punto. Del resto del recinto quedan partes diversas de difícil visión al estar empotradas en construcciones posteriores.
Dentro del término municipal de Vertavillo se encuentra el despoblado de Renedo de la Vega de Cerrato. Fue también lugar amurallado y hasta nuestros días ha llegado el nombre de la puerta situada en dirección a Castrillo de Onielo, que recibía el nombre de Puertas Viejas. En 1654 ya figura la localidad despoblada.

(Castillos del Olvido)

Castillo de la Triste Condesa - Arenas de San Pedro

El Castillo de la Triste Condesa se alza imponente dentro del casco urbano de Arenas de San Pedro (Avila), en la parte más baja de la población como principal defensa del puente sobre el río Arenal.
Se construye entre 1.393 y 1.423 por el condestable Don Ruiz López Dávalos y tras su destierro por el rey pasa a la familia Pimentel quien lo da a doña Juana Pimentel como dote para su boda con Don Álvaro de Luna. El rey Juan II en 1.453 ordena ajusticiar al noble y su esposa se retira a vivir en él, autonombrandose "La Triste Condesa".
Es un castillo almenado de estilo gótico con planta cuadrada, con torres rectangulares en los lienzos y circulares en las esquinas, una de las cuales es la torre del homenaje, a la que se accede tras la puerta de entrada al patio de armas.
En el pasado reciente se utilizó como cementerio, uso bastante habitual en Castilla de estas grandes edificaciones deterioradas por las guerras, los incendios y el inclemente paso del tiempo; pero afortunadamente hoy ha sido rescatado y tras una buena reconstrucción se disfruta con actividades culturales y lúdicas que sin duda animarían a la Triste Condesa.
Álvaro de Luna, este maravilloso castillo data del siglo XIV. Incendiado durante las diferentes guerras, se conserva (con trabajo de restauración) gran parte del mismo. Sirvió de prisión y de cementerio y ahora es Auditorio municipal, Museo y Sala de exposiciones y congresos. Se celebran en él varios festivales a lo largo del año y fue declarado Monumento Histórico Artístico en 1931.
A lo largo de los años, el castillo ha tenido diferentes usos, pero decididamente a partir de los años 70 del pasado siglo, el patio de armas se viene utilizando como espacio mágico para actuaciones culturales y festivas. Un lugar maravilloso que no debéis perderos si visitáis Arenas, sobre todo si se celebra algún evento cultural en su interior.

Este es un buen ejemplo de adecuada gestión cultural en un pueblo: Un edificio histórico no sólo no se ha convertido en una vieja ruina sin uso, sino que se ha transformado en el eje cultural de Arenas y un lugar del que sus habitantes se sienten orgullosos.

sábado, 25 de octubre de 2014

Castillo de Hormaza - Estepar

El Castillo de Hormaza se encuentra en la localidad de Hormaza, Estépar, provincia de Burgos, Castilla y León.
 El castillo tiene planta casi cuadrada y se encuentra rodeado por una barbacana, desaparecida al norte y en parte al este. En cada esquina debió existir un cubo muy grueso de mampostería.
Flanqueando la entrada al palacio, en el extremo derecho del sur, se hallan dos torres, que en la antigüedad contaban con un puente levadizo. Aún se puede apreciar el foso que rodeaba al edificio.
El cuerpo central tiene su ingreso desplazado ligeramente hacia la izquierda para facilitar su defensa. Los cuatro paramentos poseen balcones amatacanados en el centro, aunque el del lado norte es inexistente. Los vanos son muy escasos, siendo normalmente arcos de medio punto o rebajados.
El edificio, rematado en una cornisa sobre la que se alzan débiles almenas, meramente decorativas, pues su utilidad era nula, constó de planta baja y tres pisos. Sobresale más por su horizontalidad que por su esbeltez, ya que sólo alcanza los 15 metros de altura.
En la actualidad, sólo permanece intacto el lienzo del oeste, en cuyos ángulos pueden observarse los escudos de los Castañeda, en tanto que los lados este y sur se encuentran gravemente deteriorados. A juzgar por lo que se conserva, el castillo pudo ser levantado entre finales del siglo XV y principios del XVI.

Castillo de Medellín

La fortaleza se eleva sobre un cerro cercano a la ribera izquierda del río Guadiana, en la localidad de Medellín, intersección de los caminos entre Mérida y La Serena. El origen del pueblo es romano, cuando éstos convirtieron, en el año 74, un campamento en asentamiento fijo. También existe documentación de la época musulmana firmada por Al-Bakri en el siglo X o Al-Idrisi en el XII que da fe de que el castillo estaba muy poblado; de esta época conserva un espléndido aljibe de doble nave. Más tarde fue ocupado alternativamente por cristianos y árabes hasta que Fernando III lo reconquistó definitivamente en 1234.
El siglo XIV pasó factura a su estructura debido a las continuas revueltas entre reyes y nobles castellanos llegándose a su destrucción total por orden de Pedro I el Cruel debido a un asunto de faldas. Enrique II ordena construirlo de nuevo en 1537 siendo remodelado durante la segunda mitad del XV por el Conde de Medellín, Don Rodrigo Portocarrero. Los enfrentamientos entre Enrique IV y su hermano el Infante Don Alfonso, así como el conflicto sucesorio entre Isabel la Católica y Juana la Beltraneja, también dejaron huella en la fortaleza con obras encaminadas a mejorar sus condiciones defensivas y mejorar su habitabilidad. Con posterioridad fue utilizado como cementerio de la localidad durante muchos años.
La planta del castillo es un romboide irregular para adaptarse al promontorio donde se asienta. El cuerpo principal está dividido a la mitad por una muralla interna, flanqueado en su perímetro por un muro con cuatro cubos y dos torres que dividen el recinto en dos. Al edificio se entraba por cuatro puertas de las subsisten sólo dos, una con arco de medio punto y otra con arco apuntado. Alrededor de la construcción principal hubo otro recinto paralelo, a modo de barbacana o antemuralla, separado pocos metros de ésta. No se conserva completo pero sí lo suficiente para certificar su existencia y poder apreciar como reforzaron la seguridad en los accesos colocando torres y baluartes en el centro de los flancos.
Entre los elementos que conforman la fortaleza cabe resaltar las dos torres que conforman el centro de los flancos norte y sur, ambas con una ingeniosa comunicación, a base de escaleras y conductos, para acceder desde sus distintas plantas tanto a los adarves de los muros contiguos como a la muralla interior. La muralla interior que subdivide el castillo facilitaba su defensa, en caso de necesidad, y mejoraba la movilidad de los defensores tanto en la parte superior amurallada como a través de un corredor interior que tiene en su parte baja. El material fundamental de la construcción es la piedra, tanto en mampostería como en sillarejo. A pesar de que se han perdido muchos detalles constructivos primitivos aún se conserva el entramado defensivo que hizo de él una segura fortaleza.
En la actualidad está protegido como Patrimonio Histórico Español.


(Red Extremadura)

Palacio de los Condestables de Castilla

El Palacio de los Condestables de Castilla conocido popularmente como Casa del Cordón es un palacio originario del siglo XV que se alza en el casco histórico de Burgos, presidiendo la Plaza del Mercado Mayor hoy denominada Plaza de La Libertad. Su promotor fue el Condestable de Castilla don Pedro Fernández de Velasco, casado con doña Mencía de Mendoza y Figueroa. El diseño inicial es atribuible a Juan de Colonia y a su hijo Simón y se trata de un edificio civil de estilo gótico tardío de gran belleza y armonía, si bien hoy en día se encuentra muy modificado respecto al diseño original. Por todo el edificio hay numerosas representaciones de los escudos heráldicos del matrimonio propietario del palacio (Velasco y Mendoza), pero en concreto los dos escudos que hay sobre la puerta principal están unidos por medio de un cordón franciscano, también esculpido en la piedra.
Un cordón o unas cadenas colgadas en la puerta de una casa indican que en ella ha dormido un rey, doña Mencía era devota de San Francisco y mandó esculpir el cordón franciscano. Este cordón es el que, en el acervo popular, dio nombre al edificio.

viernes, 24 de octubre de 2014

Murallas de Castrillo de Onielo

Ocupa una estratégica posición sobre un cerro, a 819 metros de altura, desde la que domina los valles por los que discurren los arroyos Maderano y Charcón. Para la defensa de la población contó además con una muralla que la rodeaba y un castillo, por lo que en otro tiempo también se la conoció como Castrillo de la Peña.
También aparece en los documentos históricos con diversos nombres como Castrello de domna Eilo, Castriel de don Elo, Castrel de Onnielo, Castrel donelo y Castrillo Donyelo que han evolucionado hasta su actual denominación.
Tras la reconquista de estos territorios a finales del siglo IX por parte de Alfonso III "El Magno", formó parte de una serie de fortificaciones que se levantaron a lo largo de los ríos Esgueva y Arlanza, en las actuales provincias de Burgos, Valladolid y Palencia.
En 1352 figura como lugar de behetría de Juan Rodríguez de Torquemada, Juan de la Peña y de su sobrino Gómez, teniendo varios señores naturales, entre los que se encontraban Ruiz González de Castañeda, Lope Diaz de Madrigal, los Lara y los Aza, entre otros. Pagaban en esa época al rey martiniega, servicios y moneda, pero no fonsadera ni yantar.
A finales del siglo XV pasa a ser señorío de López Vázquez de Acuña, segundo conde de Buendía, al ser aportada la villa en arras por su mujer Teresa Sarmiento, perteneciéndo a esta familia durante bastante tiempo.
A principios del siglo XVI se procedió al reparto de los bienes de Teresa Sarmiento, entre los que figuraban "las torres". Ninguno de sus tres hijos quiso quedarse con ellas alegando "ser difíciles de sostener por estar mal reparadas". Finalmente se valoran, junto con su armamento, en 150.000 mrs.
Durante la guerra de las comunidades los vecinos, al igual que otras localidades del Cerrato, fueron obligados por el obispo Acuña a entregar carretas y dinero, asi como a la aportación de peones para reforzar las fortificaciones de Dueñas. A mediados del siglo XVI existían 132 vecinos pecheros.
En el siglo XVIII figura como villa de realengo. A pesar de ello paga al monasterio de San Juan, situado a las afueras de Burgos, 36 reales y 12 mrs. en concepto de martiniega, en el que se incluye la parte correspondiente al despoblado de Renedo. En 1752 cuenta con 130 vecinos, entre los que se incluyen los eclesiásticos y se computan a las 2 viudas como uno. El casco urbano lo forman 143 casas, 2 de ellas arruinadas.
De la muralla que la rodeaba aún se conservan algunos restos y parte de sus accesos, como la puerta del Arco, construcción de sillería con arco de medio punto y entrada un poco acodada y en pendiente, lo que facilitaba una mejor defensa. Carecía de rastrillo. También quedan vestigios de otra entrada, Las Puertas, situada en el otro extremo del casco urbano, entre construcciones modernas, y de la que conserva únicamente parte de una jamba, similar a la puerta del Arco.
Sirviendo de soporte para el frontón de la localidad se encuentran los restos más importantes de la muralla, construida con grandes bloques de sillería y una altura actual de 6,50 metros, aunque sin duda fue mayor. En la parte superior aún es visible una ventana con arco de medio punto y debajo de ella una tronera.
En línea con este tramo de muralla se levanta una torre que pudiera corresponder a su antiguo castillo. Se trata de una construcción rectangular de 6,70 por 6,20 metros realizada igualmente con grandes bloques de sillería. Unicamente se conservan dos pisos que están rematados por un tejado a cuatro aguas, presentando una altura similar a la de la muralla.
En la fachada Este aún se conserva la entrada original, con un pequeño arco de medio punto, situada en el primer piso. De fecha posterior es una nueva puerta abierta en la planta baja. En la fachada Sur, se encuentra la entrada actual a la torre. Se sitúa a media altura, junto a una aspillera, y su acceso se realiza por medio de una escalera de piedra. En la fachada Oeste en el segundo piso tiene una aspillera y cuenta con una pequeña ventana en la misma planta de la cara Norte. En la actualidad sirve para almacenar herramientas de labranza.
En el centro de la localidad se alza la iglesia parroquial dedicada a Nuestra Señora de la Paz. Su construcción es románica del siglo XII si bien su cabecera es gótica del XIII.
Situada a 41 Kms. de Palencia. Por Venta de Baños y Cevico de la Torre seguir en dirección a Vertavillo hasta un cruce a la izquierda.
Torre, murallas y puertas se pueden visitar libremente.

Castillo de la Raya

Situado sobre un pronunciado cerro,  justo en en el límite entre los reinos de Castilla y Aragón, entre Monteagudo de las Vicarías (Soria) y Pozuel de Ariza (Zaragoza), se encuentra este no demasiado viejo castillo conocido como de La Raya o Torre de Martín González.
Consta de un alto recinto rectangular, con una torre del homenaje adosada a uno de los muros, torres en las dos esquinas del lienzo opuesto, que da a la pendiente y actualmente arruinadas y cubos en el centro de los muros laterales. La torre del homenaje muestra los mechinales de las vigas para tres pisos y los restos de una bóveda para el último. En esta torre, con acceso a la altura del suelo, algunas almenas se encuentran en buen estado y puede apreciarse un hueco entre dos almenas que daría acceso a un cadalso exterior. En un lateral del muro al que está adosada la torre del homenaje se encuentra una puerta de acceso. Frente a la torre, un foso artificial separa el castillo del resto del cerro, desde el que es fácil ver los castillos de Montuenga de Soria y Monteagudo de las Vicarías.
La fábrica es de mampostería y sillarejo, con sillares en las esquinas de las torres y muros. Cuenta con un profundo aljibe en el centro (ten cuidado si lo visitas, es peligroso). El estado de conservación es malo, con la base de los muros derruida, lo que no augura nada bueno en un futuro no muy lejano. A los pies del cerro, las ruinas de la Ermita de Nuestra Señora de la Torre, donde la tradición dice que la pila bautismal, situada en el centro, hacía las veces de mojón y límite entre Castilla y Aragón, situándose los fieles de cada reino a un lado de ésta. Los bautizados en ella por tanto se beneficiarían de los fueros de ambos reinos (pila bautismal que fue trasladada y que ahora -1999- se encuentra en la iglesia de Pozuel de Ariza).
Cuenta con un artesonado mudéjar poligonal muy parecido al de la parroquial de Matute de Almazán, tan común en la provincia (Perdices, Tejerizas, Moñux, Soliedra, Escobosa, Frechilla de Almazán,...).
La historia del castillo, que en un principio debió ser sólo una torre de vigilancia del valle del Jalón y la frontera castellano-aragonesa, nace con D. Martín González (que le da nombre), en época del Cid, y está estrechamente ligada a las guerras de La Raya entre Aragón y Castilla durante los siglos anteriores a los Reyes Católicos. Se tiene noticia de la desposesión del propietario del castillo por el rey Pedro IV de Aragón, en el siglo XIV, por favorecer los intereses castellanos, donándolo a Gonzalo Fuerte. 
Durante los siglos XV y XVI sus dueños son familias de origen aragonés: Luna, Cobos, Sarmientos,... En 1452 el alcaide del castillo es Juan de Torres, regidor de Soria.

Castillo de Ciria

Típico castillo roquero, ajustado al escarpado terreno sobre el que se asienta, no sólo en la forma de su planta, sino en su irregular altura de los lienzos, y guardián del portillo de la Hoz del Manubles.
Se conserva buena parte de la muralla, que se encuentra jalonada de más de una treintena de almenas, algunas de ellas en buen estado donde se puede apreciar su terminación en punta de diamante, y hasta diez saeteras, según describen Clemente  Sáenz Ruidrejo y Florentino Zamora Lucas. Cuenta con una puerta de acceso, pero no dispone de torres de flanqueo, ni en los ángulos, ni torre del homenaje. Realizado en tosca mampostería, parece la mínima expresión de un castillo: sólo un desnivel y una barrera. El interior del castillo es también quebrado e irregular en altura.
Su historia conocida parece arrancar en los yacimientos de cerámica campaniforme del eneolítico-bronce y en los del final de la edad de bronce, restos hallados en 1969 por Teógenes Ortego en la cueva de Covarrubias.
Es conocido el camino medieval, conservado en algunos tramos por su condición de ruta de peregrinación, que circulaba desde Bilbilis (Calatayud) a Numancia, atravesando el puerto de Bigornia y pasando por las Ventas de Ciria. Una de las dos históricas ventas que tuvo la villa, por las que pasaba gran parte del comercio entre Castilla y Aragón (y el resto del mundo), ha sido rehabilitada recientemente.
Aquí vino a reunirse en 1284 el monarca aragonés don Pedro con el rey castellano Sancho IV, en busca de una alianza para defenderse de la invasión Navarra de Tarazona.
Ciria ha estado unida desde siempre a los conflictos fronterizos entre castellanos y aragoneses. Así serviría de puerta a Enrique de Trastámara para acceder a Castilla, contra su hermano Pedro I el cruel, en febrero de 1358. Un año después se da la batalla de los campos de Araviana. En 1395 es entregada a Juan Hurtado de Mendoza por el rey Enrique el doliente, junto con Agreda, Vozmediano y Borovia, pese a la resistencia de Agreda.
En 1430 el rey aragonés se apodera de los castillos de Ciria y Borovia, que pasan de nuevo a manos castellanas tras la firma en Nápoles, en 1437, de las paces entre Aragón, Castilla y Navarra. Unos años más tarde, en 1443, se tiene noticia de que doña Aldara, sobrina del condestable don Alvaro de Luna, lleva Ciria como dote de boda con don Carlos de Arellano, hijo del señor de los Cameros. 

jueves, 23 de octubre de 2014

Torre de Cidad de Valdeporres

La torre de Cidad o de los Porres se encuentra en la localidad de Cidad, en el término municipal de Merindad de Valdeporres, provincia de Burgos, comunidad de Castilla y León, (España). Perteneció a la familia Porres y su construcción parece anterior al siglo XIV.

Historia
El palacio y casa fuerte solariego de Cidad fue el principal de los Porres y se le consideró siempre como el «origen de su apellido». Antes de vincularse sufrió un verdadero baile de dueños. En 1334 Pedro Gómez «el Viejo» vendía la casa de Cidad, con todo lo a ella perteneciente, a su cuñada Teresa García por 13000 mrs.
Al quedar ésta viuda enajenó Cidad a favor de Día Sánchez de Porras, hijo del antedicho Pedro, por 8.000 mrs., venta en la que no entraban ciertos bienes anejos a la torre (año 1369). Al morir Día sin sucesión heredaron la casa sus hermanos, pero acabaría todo en poder de Pedro Gómez de Porres por compra que hizo a las demás partes.

Descripción
Ya en el interior se aprecian perfectamente el entresuelo, con alguna saetera, y cuatro plantas más. En el lienzo del Este se abre el portillo de ingreso con una saetera lateral. Los vanos se distribuyen uno en cada lado a la altura del tercer piso, mas otro en la segunda planta, al Norte. Por su lado interno todos los vanos son de arco rebajado. Excepto el entresuelo, las demás plantas tuvieron sus paredes recubiertas de yeso. Puede apreciarse aún muy bien cómo los pisos primero y segundo estaban divididos en cuatro habitaciones cada uno, reducidas a tres en las dos últimas.
La comunicación desde el exterior es compleja. Una vez en el patio se entraba al palacio, de donde se pasaba a otro pequeño patio y por un patín se ascendía hasta la altura del primer piso de la torre. Por tres de sus lados está rodeada de barbacana, de la que quedan pocos restos, y foso ya casi cegado.
Pegando a la torre central hay otra más pequeña y baja con una serie de saeteras y alguna ventana aún bien visibles. Se comunicaba con la anterior a la altura del primer piso. A través de esta torre se pasaba al palacio. La puerta de ingreso de este último es apuntada. Hay varios vanos abiertos en su frente, pero que hoy están tapiados y maltratados.
A duras penas si se mantiene el horno en una esquina del recinto. Otro tanto cabría decir de la tapia que rodea el conjunto de edificaciones, de la que quedan escasos restos. Destaca la puerta de ingreso desde la calle principal del pueblo. Es de arco rebajado con goznes bien visibles. Posee dos saeteras horizontales adaptadas al uso de armas de fuego. Está construida a base de excelente sillería y dovelaje. Es obra posterior a la torre.
El conjunto se ajusta a un claro esquema y formas góticas que hace pensar en construcciones que, aunque no totalmente contemporáneas, tampoco parecen estar muy alejadas entre sí. Ya en la fundación del mayorazgo se decía «mis torres» de Cidad.

Torre de Itero del Castillo

La Torre de Itero del Castillo se encuentra en la localidad del mismo nombre, municipio situado en la provincia de Burgos, comunidad de Castilla y León (España), comarca de Odra-Pisuerga.
El Castillo tiene ya  en el siglo X una gran importancia como baluarte defensivo del reino de Castilla, en su límite occidental junto al río Pisuerga. Esta sobria torre le da el apellido a la villa, que ya en el año 934  se denominaba Itero del Castillo.
A principios del siglo XV don Juan Fernández de Velasco adquirió Itero, y ya se menciona en esa compra la torre, por lo que el torreón que hoy conocemos pudo realizarse a finales del siglo XIV, como atestiguan sus características estilísticas. Posteriormente el castillo pasó a manos del conde de Haro, y en el siglo XVII era propiedad del duque de Lerma.
El castillo está situado en un pequeño cerro conocido como “la mota”, lugar que estuvo cercado al igual que el resto del pueblo. En la actualidad sus alrededores se encuentran minados por multitud de bodegas construidas en siglos pasados.
La torre está realizada en piedra de sillería, es de planta casi cuadrada. Se accede a él por una pequeña puerta de arco apuntado. Tiene una  bella ventana geminada con arquillos apuntados. Ha perdido en su totalidad la zona almenada y unas profundas griegas lo recorrían de arriba abajo amenazando su estructura.
Afortunadamente hemos visto cómo en el 2004 comenzó su restauración, concluida con buen criterio. Actualmente se encuentra abierto al público y desde el verano pasado vienen celebrándose en él exposiciones temporales de gran interés.


(Castillos del olvido)

miércoles, 22 de octubre de 2014

Torre de Castrovido

El castillo de Castrovido es una torre defensiva en la localidad de Castrovido, en la provincia de Burgos, España. Fue construida en el siglo IX y usada, al menos, hasta el siglo XIV. En la primera década del siglo XXI sus milenarias ruinas fueron restauradas para darlas un uso lúdico-cultural y de divulgación de la historia de la comarca.

Historia del Castillo
Con el avance de los colonos cristianos castellanos se fueron adelantando las fronteras hacia el Sur. A finales del siglo IX se formó una línea defensiva de castillos que protegiesen los nuevos territorios colonizados frente a las aceifas musulmanas, entre los que se construyó la torre de Castrovido.1 El topónimo de la localidad, Castrovido, aparece por primera vez en el Fuero de Salas (974), en el que el conde García Fernández concedía a Gonzalo Gustios fueros y heredades para poblar Salas y las villas circundantes.2 En este fuero Castrovido tiene el significado de "castro de Vito" o "de Víctor". Este Víctor era un compañero de Gonzalo Gustios,3 y seguramente construyó el castillo de Castrovido junto al río Arlanza y la calzada romana.
En 1002, el caudillo musulmán Almanzor con sus huestes atravesó el paso de Castrovido en una aceifa que destruyó, entre otros, San Millán de la Cogolla. Pero ya de vuelta de su campaña Almanzor sufrirá su primera derrota seria en Castrovido, cuya infantería no pudo con la resistencia de los que se protegían en el cerro del castillo.1 A partir del siglo XI, el castillo de Castrovido era una de las tenencias pertenecientes al señor de Lara.4
Durante los siglos XIV y XV, las continuas guerras civiles en Castilla entre el poder del rey frente a la nobleza, dieron una nueva utilidad a los viejos castillos y torres defensivas altomedievales. A partir del siglo XIV, el castillo pasó a pertenecer a la familia Velasco, que eran los señores de Salas.5 El 30 de enero de 1380, Pedro Fernández de Velasco y Castañeda, hijo de Mayor de Castañeda, fundó mayorazgo para su hijo Juan Fernández de Velasco y Sarmiento sobre la casa de Salas, figurando, entre otros, “Castrovido con su casa, con todo lo que a ella pertenece”. En este momento se reconstruye el castillo, tal vez añadiendo la fortificación del cerro cuyos restos han llegado a nuestros días. Una nueva fundación de mayorazgo tuvo lugar el 14 de abril de 1458 otorgada por Pedro Fernández de Velasco y Solier, primer conde de Haro e hijo de Juan Fernández de Velasco y Sarmiento, a favor de su hijo Pedro Fernández de Velasco, futuro condestable de Castilla:
... E asimismo le hago Mayorazgo de la mi Casa de Salas de la Hoz (Alfoz) de Lara, con todo lo que yo en ella labré, e con los derechos de ella pertenecientes, e las mis peñas, e fortaleza de Carazo, con todo lo que les pertenece en la mi Casa Fuerte de Castrovido..."


Estructura del castillo
Se trata de un torreón rectangular de 10.95 por 8.45 metros de planta, alcanzando la base de los muros casi los dos metros de grosor.5 La torre está construida sobre rocas en lo alto de un cerro. El cerro estuvo amurallado, tal vez a partir de las reconstrucciones del siglo XIV. La torre tenía sotano, más tres plantas y el tejado, protegido este por un adarve bordeado de almenas. A penas había ventanas, tal vez una por lienzo. Excepto en las esquinas y en el encuadre de los vanos, que son de sillarejo, el paramento de los muros es de mampostería, con relleno interior de argamasa de piedra, tierra y cal.1
La puerta estaba a tres metros del suelo, en la fachada orientada al Este. Se accedía a ella por medio de una rampa de madera que en caso de ataque se retiraba al interior del castillo.

Castillo del Cerro de San Miguel - Burgos

El Castillo de Burgos fue clave y una de las edificaciones más importantes  en la historia medieval de la ciudad de Burgos. El castillo es erigido durante el reinado de Alfonso III, en el 884, coincidiendo con la fundación de la ciudad. Se halla en el cerro de San Miguel, lugar que fue elegido seguramente por ser un promontorio desde el que se divisa el resto de la ciudad y la llanura del río Arlanzón.
El interior está constituido por una muralla de gran grosor (2,30 metros de ancho) con torres almenadas que constituyen su contorno, y que se conforman como elementos de defensa y contrafuerte.
Hay torres de planta circular y rectangular, adosadas a la muralla y exentas, denominada ésta torre albarrana. Esta torre se unía a la muralla por su parte superior con un paso de madera o un arco.
El recinto exterior es de menor altura y su función es dificultar el ataque directo al recinto principal. Esta muralla se complementa con otros elementos defensivos, como torre, foso y la propia topografía natural del terreno.
A lo largo de su historia fue alcázar y residencia Real,  prisión, y lugar de alojamiento para  huéspedes notables. La reconstrucción final del castillo data de finales del siglo XV o a principios del siglo XVI. En 1813 los soldados de Napoleón lo volaron casi en su totalidad  antes de abandonar la ciudad, lo que produjo además, debido a su explosión con pólvora, daños en la cercana iglesia de San Esteban.
El pozo es una magnífica obra de ingeniería medieval, abastecía de agua a los moradores del castillo. Está formado por un cilindro central de 63,5 metros de profundidad, circundado por seis husillos con escaleras de caracol de casi 300 peldaños que se comunican entre sí mediante pequeños pasillos concéntricos al pozo, y cuya finalidad era el descenso al fondo  para su limpieza y mantenimiento. Está realizado en su totalidad con sillares perfectamente escuadrados.
La Cueva del Moro (descolmatada y topografiada actualmente por el grupo espeleológico edelweiss y por los bomberos de Burgos) es un estrecho pasillo tallado en la roca que comunica el pozo con una cueva situada en los dos recintos amurallados del castillo.
La función de esta galería parece estar relacionada con la defensa del pozo. En los asedios uno de los principales objetivos de los atacantes era evitar el abastecimiento de agua de los asediados. En el castillo de Burgos, existía la posibilidad de envenenar el agua accediendo al pozo a través de minas subterráneas. Por tanto la defensa a esta estrategia es crear una “contramina” que impida al enemigo acceder al pozo. Para completar este complejo sistema defensivo, la galería "cueva del moro” se refuerza con trampas: en los dos extremos de la galería se abren dos profundos fosos difíciles de salvar.
El castillo carece de torre del Homenaje, el elemento emblemático de los castillo medievales, y en su lugar se levantó un palacio que sirvió como residencia real y palacio de Alfonso X.
Con la invasión napoleónica los soldados franceses establecen en el su batería imperial en lo que ahora es el pabellón arqueológico. Conocen la vulnerabilidad de la parte norte de la fortaleza ya que allí se concentran la mayor parte de las galerías subterráneas. Por ello, se instalan en el cerro de San Miguel y construyen un avance defensivo conocido como hornabeque.
Cuatro años después, y con su retirada, el castillo es testigo de los últimos preparativos que el contingente galo, vencido, realiza antes de su marcha definitiva. Las huestes ocupantes trabajan sin descanso en el interior del Castillo. El objetivo es hacer desaparecer cualquier material, bélico o documental, que pudiera serle útil al enemigo; el procedimiento elegido es volar la fortaleza
La hacen saltar por los aires sin dar tiempo a la evacuación de los últimos soldados. Más de doscientos militares franceses mueren en la explosión, que estremece a toda la población.
La iglesia de Santa María La Blanca queda destruida, se pierde buena parte de las vidrieras de la catedral y se producen daños en el antepecho de la torre del crucero así como en la iglesia de San Esteban mientras, en la chopera del Carmen, se localizan bastantes cadáveres de soldados franceses.
Para saber como era el Castillo podemos recurrir a los viajeros de otros tiempos que describen el palacio como un edificio porticado con tres pisos abiertos al patio de armas; el interior esta decorado con motivos estucados mudéjares, algunos de los cuales se pueden contemplar actualmente en el Arco de Santa María, entrada principal de la antigua ciudad medieval de Burgos.

(Burgospedia)

martes, 21 de octubre de 2014

Castillo de Torregalindo

Las ruinas de la fortaleza de Torregalindo  culminan el alargado cerro que protege el pueblo de los fríos vientos norteños. Algunos de los restos más antiguos de este castillo pueden fecharse a caballo entre los siglos X y XI y formaron parte de la fortificada línea defensiva altomedieval fijada en el río Riaza.
Hasta mediados del siglo XIII Torregalindo y su castillo pertenecieron a la Comunidad de Villa y Tierra de Aza. A partir de esa época no se verían libres de una desestabilizadora sucesión de señores feudales, tan común en toda la comarca. Entre los dueños de Torregalindo, que también durante algunos años dependió de la corona, merecen una cita la familia de los López de Haro —señores de Vizcaya—, Gonzalo de Guzmán, Beltrán de la Cueva y los condes de Siruela, con los que definitivamente terminaría el intercambio de vasallajes.
Aunque su estado de conservación no es el más adecuado, el castillo de Torregalindo sigue mostrando buena parte de su estructura. Lo más llamativo de la construcción es su curiosa planta elíptica, perfectamente adaptada a la cima del cerro y que recuerda la forma de un barco. También sus dimensiones son significativas: cerca de 60 metros de largo por 25 en su parte más ancha. En la proa de esta especie de varado navío fue añadida una recia torre del homenaje de planta triangular que, como los restos citados en primer lugar, está levantada con pobres materiales en los que predominan el tapial, los guijarros y una basta mampostería. Donde sí mejoran la fábrica y las técnicas constructivas es en el gran cubo erigido por Beltrán de la Cueva nada más ser nombrado señor de Torregalindo  por el rey Enrique IV. Las obras de esta torre circular con troneras, que quería reforzar la seguridad del recinto por su flanco más accesible, se iniciaron en 1479 e incluyeron la reparación del resto de la fortaleza.

(textos tomados de la serie: Rincones Singulares de Burgos. Enrique del Rivero)

Castillo de Picón de Lara - Lara de los Infantes

Información
El castillo de Picón de Lara se alza sobre el llamado Picón de Lara, a cierta distancia de la localidad de Lara de los Infantes, en la provincia de Burgos.

Historia
Data del siglo X, y fue reformado en el siglo XIV.

Estado de conservación
Sólo quedan algunos vestigios.

Visitas
El acceso es libre.

(MonumentalNet)

Castillo de los Rojas - Poza de la Sal

El castillo de los Rojas se encuentra ubicado en lo alto de una colina a cuya falda se extiende la localidad de Poza de la Sal, en la provincia de Burgos (Castilla y León - España).
Como todos los castillos en España, se encuentra protegido por el Decreto de 22 de abril de 1949, expedido por el Ministerio de Educación Nacional (B.O.E. 5-5-1949) sobre protección de los castillos españoles.

Edificio actual
A finales del siglo IX el conde Diego Rodríguez Porcelos repobló Poza construyendo el castillo para la defensa del nuevo territorio. Esta repoblación se enmarca en el mismo periodo que la construcción del castillo de Pancorbo y la fundación de Burgos en 884, fijándose nuevas fronteras. Como otros castillos de esta época seguramente se trataría de una torre principal rodeada de algunos muros y barbacanas.

Guerra de Independencia
El castillo fue rehabilitado en 1808 por tropas francesas y soportó continuos ataques de guarniciones burgalesas hasta el fin de la guerra.

lunes, 20 de octubre de 2014

Castillo de Rebolledo de la Torre

De finales del siglo XIII o principios del XIV, perteneciente a la familia de los Lasso de la Vega, consta de una torre desmochada y de una cerca exterior poligonal asentada sobre una gran plataforma rocosa, en el centro del pueblo.
Está construido en mampostería, con las esquinas reforzadas con sillarejo. Un foso rodea las partes más accesibles de la cerca.
Fue declarado Monumento Nacional el 5 de mayo de 1949.

Embalse de Cornalvo

El embalse de Cornalvo se encuentra a unos 15 km de la ciudad de Mérida, en la comunidad autónoma de Extremadura, España. La capacidad del embalse está estimada en 11 hm³.
La presa es una edificación romana sobre el arroyo Albarregas, que era utilizada para abastecer de agua a parte de la ciudad de Augusta Emerita. La contención es una sólida muralla de 220 m de longitud por 18 m de altura, estando, la parte que está en contacto con el agua, en forma de graderío. La obra está datada el año 130 d.C. El proyectista es desconocido.
Esta construcción fue declarada Monumento Nacional el 13 de diciembre de 1912.
El embalse se sigue utilizando en la actualidad.
Todo su entorno es un parque natural, por lo que goza de protección especial de la Junta de Extremadura desde 1988. Posee una rica flora y fauna y en la entrada del parque encontramos un centro de interpretación que nos ayudará en la visita.
El embalse de Cornalvo, así como el de Proserpina, forman parte de la denominación Conjunto arqueológico de Mérida, que fue declarado Patrimonio de la Humanidad en 1993 por la Unesco, con el número de identificación 664-013

domingo, 19 de octubre de 2014

Castillo Palacio de Mucientes

Está completamente arruinado, en proceso de excavación arqueológica desde octubre de 2006. Mencionado documentalmente por primera vez en 1326. En el siglo XVI fue testigo de "las Cortes de Mucientes" (1506) y de la guerra de las Comunidades (1521).
Bien de Interés Cultural (declaración genérica 22/04/1949).

(Wikipedia)

sábado, 18 de octubre de 2014

Torre de Catoira

Las ruinas de esta fortaleza se encuentran debajo de un moderno viaducto que atraviesa el río Ulla.
Fue levantada en el siglo XII por orden del Arzobispo Gelmírez a fin de impedir el paso de las expediciones escandinavas o sarracenas que pretendían llegar Compostela.
Las murallas todavía estaban en pié en el siglo XVIII cuando sirvieron para resistir los ataques de los ingleses. Posteriormente cayeron en el abandono hasta llegar al estado en que ahora se encuentran.
Han sido declaradas Monumento Nacional y el primer Domingo de Agosto sirven de escenario para una romería viquinga con la que se recuerdan los saqueos de las naves nórdicas en las villas de la Ría de Arosa.

(Xunta de Galicia)

Torre de los Velasco - Espinosa de los Monteros

La villa toma su apellido del cuerpo de "Monteros". Este contingente se componía de hidalgos que a partir del año 1006 tuvieron encomendada labor de vigilancia nocturna durante los períodos de estancia de los reyes.

Reseña histórica
La primera mención documentada de la torre corresponde al inventario de bienes del mayorazgo de los Velasco elaborado a mediados del siglo XV. Se atribuye su construcción a don Pedro Fernández de Velasco, primer conde de Haro, quien ordenó su construcción a comienzo del siglo XV. Tras la creación del ducado de Frías la torre se integró en sus dominios bajo la titularidad de la familia Fernández de Velasco.


Características arquitectónicas
Tiene traza rectangular y remate almenado. Junto a la fachada septentrional se construyó un edificio menor. Combina en su fábrica cantería de diversa factura, si bien los ángulos y los marcos de los vanos confían la regularidad de su diseño a buena sillería. El aspecto más llamativo del conjunto correspondía a un elemento hoy perdido. Es muy patente la presencia en sus muros de una hilada de mechinales y dos filas paralelas de canes. La aberturas inferiores alojaban ménsulas de piedra y
soportes de madera donde se apoyaba el balcón que recorría todo el  perímetro de la torre. Los soportes superiores servían para sujetar la cubierta de la galería. Se piensa que este singular complemento debió ejercer funciones como cadalso.


Estado de conservación
Conserva su estructura primitiva casi completa, aunque se ha denunciado su situación de progresivo deterioro. Es de propiedad municipal. Carece de uso.

viernes, 17 de octubre de 2014

Castillo de Palafox - Ariza

Descripción

Los únicos restos conservados de la fortaleza son los de la torre que tienen escaso desarrollo en altura y los de algunos tramos de la muralla repartidos por las laderas de la meseta. Fue uno de los castillos más importantes de la frontera de Aragón con Castilla. Su existencia se cita en las crónicas de al-Udrí y en el Cantar de Mío Cid. Fue conquistado por Alfonso I en 1120, poniéndolo bajo el gobierno de tenentes, dada su importancia. Pasó por diversas manos y fue escenario de acontecimientos: en 1175 pertenecía al señorío de don Beltrán de Santa Cruz, señor de Teruel, Alcañiz, Luesia y Ariza.
En 1200, el castillo de Ariza fue empeñado por Pedro II a Pedro Fernández para así reducir la crisis económica que afectaba a este territorio. Tras su vuelta a la Corona, en 1278, Pedro III mandó fortificarlo a Gonzalo de Funes. Durante la guerra de los Dos Pedros fue tomado por los castellanos en 1362 y tras su recuperación Pedro IV lo vendió  a Guillén de Palafox en 1381. Un siglo después fue atacado por el conde de Medinaceli en 1475.
Fue una fortaleza de gran extensión que ocupaba plenamente la meseta de un monte a cuyos pies se asienta la población. De planta muy irregular, debió estar estructurada en varios recintos concéntricos, encerrando entre sus muros una considerable superficie de unos 5.000 metros cuadrados.
La torre del homenaje, de la que quedan escasísimos restos, estaba situada sobre un espigón natural que avanza sobre la población. En su recinto, se sabe por fuentes documentales, se situaba también el palacio marquesal del que hoy no se conserva nada. El solar de la fortaleza está actualmente ocupado por una imagen del Corazón de Jesús.

(Gobierno de Aragón)

jueves, 16 de octubre de 2014

Fortaleza de Villagarcía de Campos

El castillo-palacio de los Quijada fue, en sus tiempos de esplendor, una obra de gran envergadura: contaba con altos torreones y puente levadizo. Perteneció a la corona y posteriormente a la reina, quien lo entregó a don Luís Méndez Quijada, escudero de Carlos V, y a su mujer, doña Magdalena de Ulloa. A ellos confió el emperador la educación de su hijo bastardo, Jeromín, fruto de su relación con Bárbara Bloomberg, una lavandera de Ratisbona.
Aquí creció secretamente el futuro don Juan de Austria, héroe de Lepanto, que ignoraría su verdadera identidad hasta los 14 años, época en la que conoció a su hermano, Felipe II en el cercano monasterio de la Santa Espina.
El castillo fue asolado por el ejército francés en 1810. Actualmente ostenta su titularidad la condesa de Cifuentes.

La visita
Al pie de los Torozos, junto a la carretera, hallaremos los restos del antiguo castillo palacio, a los que se puede acceder libremente.


(Mucho que ver contigo)

Castillo del Real - Olocau

También conocido como: Castillo del Real de Vilaragut o Castillo Ali-Maimó.
Esta fortaleza en época musulmana, junto con los castillos de Chelva y Morvedre defendía por el norte la zona de Valencia de ataques de Aragón.
Entre las noticias de Ibn Alqama, contenidas en el resumen inserto en la gran compilación histórica de Ibn Idari, sobre la Valencia del siglo XI se registra el nombre del llamado "Hisn al-Uqab", castillo al que el rey al-Qadir de Valencia envió parte de sus tesoros y mujeres, tesoros, al parecer, procedentes de su abuelo, al-Mamun, rey de la Taifa de Toledo.
La "historia Roderici" se refiere al castillo al relatar como el Cid en busca de tesoros tras la muerte de al-Qadir se apoderó del "castrum que dicitur Olokabet", considerándose como la fortaleza que fue atacada en primer lugar en la provincia de Valencia. La "Crónica General", en 1344, al tratar los mismos hechos, habla del envío del rey moro de Valencia de cargas de sus haberes "a un castiello que dicen Hoznohocab, que quiere decir castillo de Águila".
Del mismo modo, la importancia del castillo se seguía manteniendo en el siglo XIII, afirmándose que durante la campaña reconquistadora del rey Jaime I fue una de las últimas fortalezas en rendirse, tras lo cual pasó a poder cristiano. En el libro del Repartiment y en un documento de Jaime I de 1250 ya se presenta la forma de Olocau para denominar el castillo.
A finales del siglo XIII, el 3 de febrero de 1286, Ramón Escorna, primer señor de Olocau, obtuvo de Alfonso II el Liberal la tenencia del castillo en feudo, recibiendo en el año 1287 licencia para reedificarlo, y en 1288 una donación de 365 sueldos anuales, consignados sobre el diezmo de Foyos, por la tenencia.
A principios del siglo XIV el señorío perteneció a Joan Escorna, el cual pactó, en 1325, con el prior de la cartuja de Portaceli, la división entre los términos de Portaceli y Olocau, ante el notario real de Llíria, Bertrand Taylata.
El 29 de octubre de 1359, Joan Escorna vende el castillo y baronía de Olocau a Mateu Mercer, vicealmirante del Rey Pedro y mayordomo de la Reina Doña Leonor de Aragón.
El señorío pasó posteriormente a la familia Vilaragut, que según la opinión de diversos genealogistas eran descendientes de Teodor, valeroso capitán y rey de Hungría, después de haberse distinguido en repetidas guerras, abandonó su trono pasando con su esposa a tierras de Francia. Recibió el bautismo dicho Teodor en el año 795, y se estableció en una pequeña población llamada Vilaragut, cuyo nombre convirtió en su apellido.
Descendientes de este Teodor, serían los caballeros que acompañaron a Jaime I en la conquista de Mallorca y después asistieron a la de Valencia. El 10 de abril de 1259 fue afincado en Valencia, Pere de Vilaragut. En 1277 está documentada en Valencia, Gerarda de Sarriá, casada con Berenguer de Vilaragut, después señor de Albaida.
Hijo de los anteriores sería Ramón de Vilaragut y Sarriá que casó con Grandiana Visconti, hija de los señores de Milán de Italia. Residió durante mucho tiempo en la isla de Sicilia, donde fue capitán de su armada, participando en la guerra contra los napolitanos en 1345.
Le sucedió su hijo Antoni de Vilaragut y Visconti, fundador de la línea de los Vilaraguts de Olocau.
En 30 de junio de 1368 la Corte de Gobernación de Valencia autorizó la venta a favor de Antoni de Vilaragut por la viuda de Mateu Mercer, "... hizo Cilia de Sent Llir por cuarenta y siete mil sueldos de moneda valenciana del lugar y castillo de Olocau, lugares de Marines, Torres, Olla y la alquería de la Torre, con todos los términos, derechos y pertenencias, molinos, hornos y carnicerías, mero y mixto imperio, jurisdicción alta y baja, potestad civil y criminal...". En dicha carta de venta figura el comprador entre los vecinos de Valencia.
En testamento de 23 de agosto de 1398 crea el mayorazgo de Olocau, con el gravamen de que sus sucesores lleven el apellido y armas de los Vilaragut. Violante de Vilaragut por su matrimonio con el noble Luis Boil obtiene como dote los señoríos del castillo y valle de Olocau y los lugares de Pardines, Gátova, Torres y la Garrofera, a lo cual se oponen violentamente en 1475 sus hermanos Ramón, Antonio y Francisco Juan toman por fuerza Olocau. Con la creación del citado vínculo, el castillo va a comenzar a llamarse castillo del Real.
El condado le fue concedido a Alonso de Vilaragut y Sanz, Pardo de la Casta y Vilanova, señor del Valle de Olocau y Caballero de Calatrava el 18 de febrero de 1628. Juan Cruz de Vilaragut fue hombre de Felipe II y su virrey, además de gobernador del reino de Mallorca.
En el año 1649 el condado pasa a los Fenollet, por matrimonio de Margarita de Vilaragut y Sanz, hija del conde de Olocau, con Diego de Fenollet y Albiñana.
En 1865 se había firmado la escritura de redención del Señorío directo del Conde sobre los terrenos y casas de Olocau, por el precio de setenta mil reales, quedando extinguido el Señorío Territorial.
En 1871 murió sin haber contraído matrimonio el último conde de Olocau del linaje de los Fenollet, y al no tener herederos directos, otorgó testamento nombrando heredera a una sobrina por parte de su madre: Doña Mª del Carmen Crespí de Valldaura y Caro, hija del Conde de Orgaz y Sumacarcer, vecina de Palma de Mallorca, consorte de D. José de Zaforteza y Togores, Dameto y Denti.
Más tarde, en 1902, la casa solariega y las tierras de dominio directo pasaron a D. Mariano Zaforteza y a los nietos de la X Condesa de Olocau, D. Mateo, D. José y D. Diego Zaforteza Musoles, todos ellos residentes en Palma de Mallorca. El título lo ostenta en la actualidad don Felipe de Puigdorfila y Villalonga.
El castillo se levanta sobre un monte de 574 metros. Entre los términos de Marines y Olocau. Se encuentra en posición dominante de los valles y montes que lo rodean y en comunicación visual con la Torre de Olla de Marines. La ascensión a la fortaleza es bastante difícil por la falda meridional y occidental, siendo casi imposible por la ladera Norte y Este, donde la montaña aparece con una fuerte pendiente.
La fortificación tiene un perímetro irregular, por la adaptación al terreno sobre la que está edificada, y en su interior alberga dos recintos. El exterior de mayor extensión, en el que sólo encontramos un aljibe con capacidad de 80 m3 cubierto con bóveda de medio cañón y una dependencia de planta cuadrangular de 3 por 3'50 metros. El aljibe está recubierto de estuco, con muestras de color rojizo típicamente musulmanas. y la base de un compartimento de planta cuadrangular.
El recinto interior, situado en una prominencia rocosa, encierra las dependencias principales del castillo. Este recinto tiene forma trapezoidal con una longitud máxima de 22,31 metros por 8,40 en el lado mayor de la zona norte y posee tres amplios espacios situados a distinto nivel.
El piso del patio es de estuco. En el patio se observa el segundo aljibe de la fortaleza. Existe un pasillo en el muro de casi medio metro de anchura que equivalía a un adarve. El muro culmina con dos almenas de forma de prisma sin saeteras.
El segundo espacio o nivel, está también sepultado por escombros, aunque se ven restos de muros, de muy escasa altura, que no permiten configurar de una forma precisa las construcciones allí antes existentes. En esta segunda zona encontramos un pequeño nicho de planta rectangular, de 1,98 metros de longitud por un metro de profundidad, cubierto por bóveda de medio cañón, fabricada, como el resto de las edificaciones, con lajas de rodeno y cal. El hecho de que esta construcción esté aneja a un aljibe, unido a la solidez de sus muros con marcas en zigzag para que se agarre el grueso revestimiento de cal y la existencia de una abertura, actualmente cegada, que parece comunicar con el aljibe, hace pensar en que se trate de un rebosadero, que facilitaría la recogida de agua del aljibe.
Este segundo espacio parece que enlazaba con un amplio pasillo donde se situaba la entrada a la fortaleza.
En la zona más elevada, que corresponde al tercer espacio, destaca ante todo la torre, desde la que se dominan los valles cercanos. La torre está precedida por un patio cuadrangular de 6,50 por 5,80 metros, al que se accede por una especie de pasillo en codo, dispuesto en forma de rampa, tanto en el piso del patio como el de pasillo son de estuco, apreciándose en algunas zonas dos capas de dicho material.
En este piso se abre parte de la claraboya del segundo aljibe de la fortaleza, el cual está cubierto con bóveda de medio cañón, en la que perdura el revestimiento de estuco con la impronta de las cañas que formaron el cimbrado, el resto del interior del aljibe aparece también recubierto de estuco en su totalidad visible, puesto que se encuentra en parte relleno de escombros.
En el muro septentrional del patio, de 90 centímetros de anchura y a 2,27 metros de suelo, se distingue un pasillo de 47 centímetros de profundidad, que corresponde a un adarve de pequeñas proporciones. Este muro se estrecha a partir del adarve, quedando reducido a 53 centímetros de ancho, rematándose con dos almenas de forma prismática y sin saeteras.
La torre, con planta rectangular de 8 por 6 metros y cuyos muros tienen un espesor aproximado de 88 centímetros, se encuentra cubierta con bóveda de medio cañón de 6,23 metros de longitud. Está construida con una base de cal y rodeno; sobre ella, en el exterior de la torre se distinguen hasta cuatro franjas del encofrado, con una medida de 94 centímetros de altura, posiblemente el resto de la construcción fuese también de este tipo, pero no se han conservado restos de tapial. Del mismo modo, en el interior de la torre perduran en la parte inferior del intradós de la bóveda de cañón las huellas impresas en el revestimiento de cal de las costillas de madera del cimbrado, con un altura de 20 centímetros. También quedan restos del zigzag en los muros, para favorecer la adhesión del revestimiento de cal. Respecto a la construcción de la torre, es destacable la existencia de restos cerámicos en el mortero de los muros, lo que indica que esta edificación no corresponde al primer momento constructivo del castillo.
Al interior de la torre se accede por una puerta, que en el momento actual tiene 92 centímetros de anchura, bastante deteriorada en su parte superior. Ya en el interior, la primera construcción que encontramos son los restos de una escalera de doble ida que subía al primer piso, del cual solo conservan de forma fragmentada restos de los paramentos y del inicio de la bóveda que lo cubría, lo que indica la existencia de una terraza o piso superior. Volviendo a la planta baja de la torre, encontramos en el subsuelo dos dependencias adosadas al muro septentrional, actualmente casi colmadas por los escombros procedentes del derrumbe de parte de sus bóvedas.
El interior de la torre se ilumina con tres pequeños ventanucos enmarcados por una triple plancha de rodeno por cada dintel; hoy día, la iluminación es mayor por la existencia de una gran abertura en el muro que enfrenta con la entrada de la torre, lo que supone un grave deterioro para la estructura. En los muros laterales se han encontrado algunos agujeros de los maderos o agujas utilizados para la construcción, viéndose in situ uno de ellos. (C.Pérez-Olagüe)
Fuente de información: Conselleria de Cultura, Educació i Esport - Direcció General de Patrimoni Cultural Valencià y Paisajes Españoles.

Estado de conservación
Se encuentra en estado de ruina progresiva.

Protección
Bajo la protección de la Declaración genérica del Decreto de 22 de abril de 1949, y la Ley 16/1985 sobre el Patrimonio Histórico Español.

miércoles, 15 de octubre de 2014

Castillo de Zaidín

Descripción
Quedan pocos restos de esta construcción. Subsiste un muro exterior que reviste la ladera de la plataforma elevada donde se situaba el castillo, inmediato al caserío. Tiene unos 50 m de longitud, con sillería en talud, contando con dos robustos cubos semicilíndricos, también con su base troncocónica y adornados por dos collarines en forma de bocel.


(Patrimonio Cultural de Aragón)

martes, 14 de octubre de 2014

Castillo de Ubierna

Información
El castillo de Ubierna se alza sobre un cerro rocoso cercano al río Ubierna. En el año 884 el conde Diego Porcelos repobló Ubierna, y casi con toda seguridad levantó un castillo para protegerlo de las razzias musulmanas. Posteriormente fue un punto importante en las luchas fronterizas entre navarros y castellanos.


Localización
El castillo de Ubierna se alza sobre un cerro rocoso cercano al río Ubierna, separado de la localidad del mismo nombre, en el término municipal de Merindad de Río Ubierna, provincia de Burgos.


Historia
En el año 884 el conde Diego Porcelos repobló Ubierna, y casi con toda seguridad levantó un castillo para protegerlo de las razzias musulmanas. Posteriormente fue un punto importante en las luchas fronterizas entre navarros y castellanos.


Estado de conservación
Sólo quedan algunos vestigios.


Propiedad
Desconocida.


Visitas
El acceso es libre.

Castillo de Serra

El castillo de Serra está ubicado en el municipio homónimo de la provincia de Valencia, también denominado castillo del Alto del Pino, es una fortaleza de origen árabe de reducidas dimensiones construida alrededor del Siglo XI, y que se sitúa en un montículo a un kilómetro de la población que le da nombre, desde donde se dominaba el valle del Turia y el acceso a la Sierra Calderona.
Esta fortaleza, que no estaba destinada a acoger a población civil, pertenecía al sistema defensivo del norte de Valencia, junto con los castillos de Náquera y el de Olocau.

Descripción
De la primitiva fortaleza, cuya planta irregular ocupa tan solo 600 metros cuadrados, se conservan dos lienzos de muralla, el aljibe y la torre del homenaje situada al noreste, de planta cuadrada ataluzada y cuatro plantas. Son visibles también restos de otra torre al noroeste, así como restos de muros.
Su distancia a la población y sin contacto visual con la misma obligó a la construcción de varias torres vigías en sus inmediaciones de características constructivas similares, todas ellas con planta cuadrada ataluzada, fabricadas en mampostería y con refuerzos en esquina mediante mampuestos de mayor tamaño trabajado. Destaca la Torre que está situada en el centro del casco urbano de la población; por ser la de mayor tamaño, y la mejor conservada.