sábado, 4 de abril de 2015

Casa de las Conchas - Salamanca

Esta situada en un enclave privilegiado frente a la Clerecía en la Zona Monumental de Salamanca.
Se trata de un sobrio edificio de estilo gótico, con contenidos de estilo plateresco típico del renacimiento español, así como toques de estilo mudéjar.
Comienza a construirse hacia 1493 y su edificación concluyó en 1517. Sus diferentes propietarios la modifican constantemente, así por el año 1701 la casa se repara y amplía, apareciendo la fachada que da actualmente hacia la Rúa Mayor.
Este singular edificio se construye por orden de don Rodrigo Maldonado de Talavera, perteneciente a de la Orden de Santiago, catedrático de Derecho y Rector de la Universidad de Salamanca , así como miembro del Consejo Real de Castilla, su hijo Rodrigo Arias y su nieto la reformaron como se ha dicho, constantemente.
El nieto de D. Rodrigo, el famoso Pedro Maldonado Pimentel, posiblemente nacido en Salamanca en 1490 y fallecido en Simancas en 1522, fue Jefe Comunero de Salamanca así como delegado de la ciudad en la Junta Santa de Ávila (1520). Hecho prisionero por el ejército imperial en la batalla de Villalar (23 de abril de 1521), fue decapitado por orden expresa de Carlos I. Su delito fue, ser uno de los caudillos comuneros y por ello fue ejecutado en 1522 en el castillo de Simancas (Valladolid) como se ha dicho por Real Cédula de Carlos I. Este acto se conmemora en Villalar de los Comuneros (Valladolid) el 23 de Abril de cada año.
La singularidad de este edificio radica en las aproximadamente 350 conchas de Santiago que pueblan y decoran la fachada del Edificio, junto a las flores de Lis de la familia Maldonado en su escudo de armas.
La mencionada fachada esta salpicada de escudos y blasones. Su decoración propia del renacimiento asombra a visitantes por su singular belleza que la hacen única. La originalidad de cubrir los motivos ornamentales como los picos o puntas de diamante también son típicos del renacimiento, en sus ampliaciones y reformas se sigue la tónica de elegir las conchas para cubrir los muros y ofrecer la ostentación de tan singular Palacio. Su fachada muestra una puerta dintelada con dos órdenes decorativos. Mas arriba el blasón de los Maldonado con su enmarque por molduras curvas y rectilíneas, donde podemos observar alegorías al amor por los delfines existentes y otros motivos vegetales.
Contemplamos las cuatro grandes ventanas de estilo gótico, sin simetría entre ellas (propio también del gótico español). De las dos torres gemelas originales, solo se conserva una de ellas, que por su ostentación fue derruida por orden de Carlos I. La mezcla de estilos y la disposición de elementos medievales,mudéjares y renacentistas le dan un toque señorial.
El tejado rematado por crestería de gárgolas y flores de lis, representaban su linaje.
Llama la atención el antiguo pozo artesanal en el centro del patio típico de los Palacetes que surtían a la casa del agua necesaria para su funcionamiento.
La escalera de tres tramos accede al piso superior. En el primer tramo vemos un perro que sujeta el escudo de los Pimentel, el perro guarda y defiende este Palacio. En el segundo tramo de la escalera nos contempla un león que sostiene el escudo de los Maldonado, y el tercero se abre con la unión de los blasones de los Pimentel y los Maldonado como símbolo, muestra y exposición publica de la alianza entre las dos familias.
Destacan ornamentalmente las rejas de las ventanas como expresión de los refinados trabajos de la forja gótica española, trabajos que se realizaban en frió. Los Maldonado mandan su colocación como medida preventiva a robos y saqueos.
El magnifico artesonado de la segunda planta esta compuesto por motivos hexagonales rodeando un cuadrado, están policromados en colores pastel blancos, azules y dorados. Observamos en el interior de los hexágonos su decoración con motivos vegetales y el interior con cuadrifolios.
Sobre la Casa de las Conchas circula una leyenda que cuenta que debajo de una de las conchas hay escondido un tesoro en onzas de oro, nada de extrañar pues era costumbre esconder onzas de oro entre los adobes y piedras en los tabiques de las casas. También cuentan que en los sótanos de la Casa de las Conchas tenían que dormir o pernoctar los estudiantes castigados por el Maestre-Escuela.

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