lunes, 6 de julio de 2015

Murallas de Alcalá de Henares


Las murallas de Alcalá de Henares alcanzaban un perímetro de casi cinco kilómetros. En su interior, junto al ángulo noroeste, se encuentra además el recinto del palacio arzobispal, de forma rectangular y dotado de torres, que estaba separado del resto del casco urbano por una muralla propia. Algunas imágenes antiguas como un grabado de Antón Van Der Wyngaerde, fechado en 1565, muestran la disposición de distintos elementos del recinto que hoy no se conservan.
El sistema constructivo general del recinto, típicamente alcaíno, consiste en una base de mampostería con aristas reforzadas con sillares y el resto en mampostería encintada con vanos y esquinas de ladrillo. A lo largo del tiempo, se han ido realizando diversos trabajos de reparación y reconstrucción, de tal manera que en muchos casos es difícil saber si nos encontramos ante la obra original o se trata de obras de épocas posteriores. Los vestigios mejor conservados del recinto amurallado corresponden al sector del Palacio Arzobispal, cuya vinculación al estamento religioso lo mantuvo a salvo de la expansión urbanística de la ciudad.

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